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El desgarro muscular más largo de la historia del tenis, deja a Djokovic fuera del Open de Australia tras perder, en el tie break del primer set, de la semifinal que le ha enfrentado a Zverev. El muslo de Nole ha estado cuatro sets rompiéndose, desde que perdiera con Alcaraz en la primera manga de su partido de cuartos. El público australiano ha pitado su retirada y obviado el esfuerzo que hizo, lesionado, para superar al murciano. En la otra semifinal, Sinner ha pasado el rodillo sobre un Shelton al que le queda mucho para asustar a los mejores.


Nunca estoy seguro de si lo que hago aquí es tratar de explicar el tenis con los golpes que nos regala la actualidad o, tratar de entender ésta, a base de raquetazos. Esta misma semana, Novak Djokovic, que hasta donde yo sé, no es funcionario de la Administración General del Estado, parecía estar evitando pasar por él médico hasta que el Ministro López no le garantizara su cobertura bajo el paraguas de MUFACE. No hay más que ver que, el mismo martes, contra Alcaraz, desoyó los consejos de su cuerpo para acudir al galeno, pero hoy, ante Zverev ha acabado cogiendo cita. Su obsesión por mantenerse en el Palacio de Gobierno del Tenis le instaban a salir a disputar la primera semifinal del torneo a sabiendas de que posiblemente no aprobara su Decreto Omnitítulo, pero, amparado por anteriores recuperaciones in extremis, el serbio ha saltado al hemiciclo de Melbourne para intentar mantener su autarquía australiana, que preside desde hace ya demasiado tiempo. Su cuerpo sólo le ha dado para un set, eso sí, de casi hora y media (7-6). Los finales no siempre son felices y Nole, posiblemente, hoy haya salido, por última vez, de la Rod Laver Arena, la pista en la que más Grand Slams ha ganado, y lo ha hecho arropado por un concierto de abucheos que más me recordaban al tono despectivo usado por el juez Carretero con la oscarizada amiga de Errejón, que al que merece el mejor tenista de la Historia.

Pero el verdadero protagonista de la semana es pelirrojo. En noviembre de 2024, con su triunfo en las elecciones del Masters Finals, supo que acabaría el año como número 1 de la ATP y desde ahí dirigiría el Capitolio del Tenis. Ni los preocupantes temblores ante Rune, ni los disparos de Shelton que rozaban su oreja, ni las sombras del doping de la pasada primavera, se han quedado fuera de los populares indultos que gastan ahora las sociedades más judicializadas de todos los tiempos. El caso es que, el colorín, tiene pinta de investirse, por segunda vez, en el primer Grand Slam de la temporada y desde su atalaya bermeja, subir los aranceles del tenis durante los próximos años.

El futuro de Djokovic en el tenis está más complicado que el de Guardiola en el City. El éxito lo único que te garantiza es que es pasajero y que te regala enseñanzas que nunca olvidarás, como las de la ingratitud de los aficionados que hasta ayer, cuando ganabas, te aclamaban. A Djokovic, el irrespetuoso público aussie le ha despedido con una soberana pitada, olvidando diez títulos en Melbourne, su compromiso y profesionalidad durante las más de dos décadas que lleva acudiendo a la cita austral. El público, en ocasiones se equivoca, como cuando coges la papeleta que no debes para meterla en la urna. Ahora debes aceptar el error y, si hay próxima cita de Nole allí, rectificar. La afición del primer Grand Slam del año se ha retratado al quedarse con la protección física del serbio ante Zverev, pitándole al salir de la pista, olvidando el esfuerzo que hizo contra Carlitos cuando, tras perder el primer set, sintió las mismas molestias que hoy.

Novak no tiene en España muchos santos de su devoción. Los pocos que lo admiramos, lo hacemos por sus éxitos deportivos, por su profesionalidad, por sus golpes imposibles y por su inapelable capacidad para variar su estrategia en la pista, pero, con demasiada frecuencia, nos vemos obligados a aclarar, que no comulgamos con sus negacionismos, gestos de reprobación a su equipo y sucias artimañas en la pista. Así que, si de lo que se trata es de votar acerca del Real Decreto OmniDjokovic sin parcelarlo, como un cajón desastre que hay que llevárselo entero, si es así, yo, voto «No».

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «EL PÚBLICO AUSTRALIANO MALTRATA A DJOKOVIC POR SU INESPERADO ABANDONO»
  1. Es evidente que el mejor tenista de todos los tiempos, en principio, no merece los abucheos que recibió. Dicho lo cuál, creo acertado añadir que el público es soberano y en su momento también le ha elogiado con aplausos… nos podríamos preguntar ¿por qué ahora los australianos le dispensan este trato? no creo que haya una sola respuesta y no tengo certezas pero se me ocurre reseñar sus neganionismos, sus gestos de reprobación a su equipo y sus sucias artimañas en la pista, pués como bien dice el refrán «lo poco gusta y lo mucho cansa»

  2. Bien, bastante bien y buena esta crónica sobre uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, efectivamente sobraron los pitidos y abucheos, porque para mi, el público no es soberano y lamentando su retirada, no es merecedor por ese motivo de la despedida que le brindaron, me gusta en la pista pero no apruebo algunas de sus estrategias para confundir al adversario aunque estas estén permitidas.
    Hoy no hay mención a nada del día a día político, para que?

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