Tercer Grand Slam que viaja hasta las vitrinas del jugador italiano y tercera final que se le escapa a Shasha. Sinner ha dominado el partido en todo momento y salvo una afortunada pelota en el tie-break del segundo set, Zverev ha estado a merced del transalpino. El dúo AlcaSinner ha tomado el relevo en la cúspide del tenis que el Big3 ha dejado por cuestiones meramente temporales.
Woody Allen llevó a la gran pantalla Match Point, una película que habla de la importancia que la diosa fortuna tiene en nuestras vidas. Un simple detalle, nimio para los ojos de quien mira, puede elevarte a la gloria o hundirte en la mayor de las tragedias. Como en la cinta del director neoyorkino, una pelota que golpea la red, y duda hacia que lado caer, ha sido el reflejo de que no sólo el tenis está a favor de Sinner, la fortuna también.
Esa delgada línea que separa el Reino de la Victoria del Principado de la Derrota es la que no han atravesado nunca, en Grand Slams, los protagonistas de la final del Open de Australia. Sinner cuenta por victorias sus finales, dos en Melbourne y una en Nueva York, mientras que el jugador de Hamburgo ha intentado saltar el muro también en tres, Nueva York, París y Melbourne, pero siempre ha visto como sus opciones han caído en saco roto. No son habituales los casos de inmigración ilegal en el deporte de la raqueta.
Hace exactamente un año que el jugador de San Cándido dio un golpe en el Estado del Tenis. Desde entonces no ha hecho más que acumular poder. Sólo Alcaraz ha osado en plantarle cara con tres de las seis derrotas que Sinner ha cosechado en un año. Esta mañana, en la Rod Laver Arena se ha mostrado intratable. Zverev evitaba los intercambios de revés y, curiosamente, los de derecha también le salían al revés. Los servicios, categoría en la que el teutón es superior, también resultaban inofensivos para un Sinner que, sabía leerlos a la perfección, modificando la posición del resto. Todo le salía bien al transalpino, hasta las devoluciones a los golpes ganadores de Zverev que siempre encontraban una respuesta aún más cruel al otro lado de la red. Ganar a Sinner hoy era imposible: 6-3, 7-6, 6-3.
La historia del tenis dirá que hasta en tres ocasiones la pelota lanzada por Zverev decidió quedarse en su pista, frustrando las ilusiones del gigante alemán por llevarse un Grand Slam. En el USOpen de 2021 aventajaba con dos sets a cero a un Dominique Thiem que estaba a punto de darse por vencido. El austriaco no sólo devolvió las tablas al marcador, sino que destrozó sus opciones en un tie-break agónico. El año pasado, en Roland Garros, parecía tener controlada la explosividad de un Alcaraz desatado con dos sets a uno a favor, pero, una vez más, el brazo se le encogió ante la posibilidad de atrapar su sueño. Hoy ha sido la tercera vez que Zverev ha intentado ganar un Grand Slam y la que más lejos ha estado de conseguirla. Los tres sets corridos que le ha endosado Sinner han sido la prueba de que el italiano, hoy por hoy, es imbatible en pista dura. Pero, el tenis es, también, un estado de ánimo. La clave ha estado en el segundo set. Tras doce juegos de brutal lucha italo-germánica ha tenido que ser la muerte súbita la que dirimiera un vencedor. En ese preciso instante ha sido cuando con 5-5, un ajustado revés de Sinner ha golpeado la cinta de la red, para caer muerta al otro lado de la frontera.
Los siete Grand Slams que ya acumulan Alcaraz y Sinner ponen de manifiesto que el poder del tenis ha saltado directamente del Big3 al AlcaSinner, saltándose directamente esa generación intermedia de los Zverev, Medvedev, Tsitsipas y Ruud que cada vez parecen tener más lejos las grandes citas. Así se podía leer en el lenguaje corporal del alemán mientras se preparaba la ceremonia de entrega de trofeos. Sinner ha puesto el muro muy alto y, por lo visto hoy, muy pocos parecen capacitados para poder saltarlo.
Impecable la crónica que demuestra que en este deporte, hoy por hoy, el italiano no tiene rival. Su superioridad en Australia y desde hace un año se agranda día a día. Esta situación me lleva a pensar y a compararla, con la vivida años atrás, respecto a un ciclista americano que deslumbró a todos atesorando 7 Tour de Francia. Bien sabido es lo que posteriormente ocurrió, ahora bien, sin llegar a ese extremo, bien estaría saber las causas por las que se trata de modo tan distinto a diferentes deportistas, por ejemplo: 1. El tenista francés Richard Gasquet dió positivo por cocaína en 2009 durante el torneo de Miami. Gasquet alegó que la sustancia entró en su sistema después de besar a una mujer en una discoteca. Posteriormente, y una vez demostrada su inocencia el Tribunal de Arbitraje Deportivo aceptó su explicación y redujo su suspensión de dos años a solo dos meses y medio. 2. Pep Guardiola, se vio envuelto en un caso de dopaje durante su etapa como jugador en el año 2001. En ese momento, Guardiola fue condenado a cuatro meses de inhabilitación y una multa de 50.000€ por un supuesto doble positivo por nandrolona mientras jugaba para el Brescia en Italia. Sin embargo, el jugador presentó una instancia de revisión que fue aceptada por la Corte de Justicia Federal de la federación italiana, lo que resultó en su absolución. 3. Yelena Isinbayeva, doble campeona olímpica, se vió envuelta en la controversia del dopaje en 2016. Aunque nunca dio positivo, fue excluida de los Juegos Olímpicos de Río debido a la suspensión del equipo de atletismo ruso. Isinbayeva siempre mantuvo su inocencia y posteriormente fue elegida para la Comisión de Atletas del COI, lo que sugiere que su reclamo de limpieza fue ampliamente aceptado. Se podrían enunciar más casos, pero la pregunta es… Habiendo sido Sinner positivo en Clostebol ¿no resulta raro que al menos, no se le haya dejado en suspensión x meses como a otros si se lo exigieron? ¿podría tener que ver el hecho, de que Sinner es italiano y el presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi tambien lo es? no sé… ojalá dentro de un tiempo no nos veamos con informaciones ya vividas en el pasado, pero hoy y al presenciar la superioridad de Sinner para con el resto de tenistas, el italiano recibirá de la prensa y televisión mundial todos los honores, por cierto semejantes a los que en su día se dedicaron a Lance Armstrong.