Cuatro torneos ATP250: Hong Kong, Brisbane, Auckland y Adelaida han servido de preparación para que a partir de mañana, 128 jugadores luchen por el primer gran torneo de 2025. Muller, Lehecka, Auger-Aliassime y Monfils ya han rentabilizado el largo viaje hasta el continente austral. Otros se conforman con vivir su primera experiencia en Melbourne, sin ningún tipo de presión, como Joao Fonseca, Mpetshi-Perricard o Basavareddy. Y, por último, los llamados a disputar las últimas rondas del primer Grand Slam de la temporada: Sinner confirmando la reedición, Alcaraz logrando el único grande que le falta, Djokovic rentabilizando el efecto Murray, Zverev buscando su primer Grand Slam y un Medvedev harto de perder finales en la Rod Laver Arena (2021-Djokovic, 2022-Nadal, 2024-Sinner)


Si los delitos de odio, definidos como aquellas conductas ilícitas en las que el autor se sirve de sus prejuicios para atacar a personas de características diferentes, están a la orden del día en nuestra sociedad, el tenis se mantiene alejado de estos comportamientos. Auger-Aliassime no le ha reprochado en Adelaida a Korda las trumpianas intenciones de convertir Canadá en el estado más septentrional de los EEUU. Tampoco, Monfils se ha mofado en Auckland de sus vecinos belgas contándole a Bergs uno de esos absurdos chistes que ridiculizan a flamencos y valones. A Nishikori, ni se le ha pasado por la cabeza denunciar a Muller por edadismo, al arrebatarle el triunfo en Hong Kong y Opelka, ni siquiera, ha reprochado a Lehecka que su triunfo se debiera a una inoportuna lesión. En el tenis los delitos se regulan sobre acciones ya ejecutadas, no sobre intenciones que difícilmente un tribunal podrá probar.

AUCKLAND PARA EL VETERANO MONFILS
Los franceses mantienen una actitud de superioridad sobre sus vecinos belgas que resulta chocante a estas alturas de la historia. Hoy, Monfils, a sus 38 años ha impuesto sobre la pista su juego alegre y un poco de esa «Grandeur» gala que les coloca con un punto de superioridad sobre los demás de la que es difícil bajar a los franceses. El bueno de Gael ha conseguido su decimotercer título ATP y se ha colocado como el segundo jugador más mayor de la historia del tenis en ganar un torneo del circuito tras Ken Rosewall, que lo hizo con 43 años. En frente, Zizou Bergs, un flamenco soso, de esos que tienen poco arte, ha sido un palmero del francés en su primera final ATP: 6-3, 6-4.

ADELAIDA, LA VUELTA DE ALIASSIME
El orgullo de este canadiense de origen togolés estaba herido esta semana. Si la ATP está liderada por un pelirrojo, el mundo también está amenazado por un panocho que ha sugerido fagocitar al vecino del norte como si fuera un insignificante espacio al que nadie le echa cuentas. Quizá por eso, Felix Auger-Aliassime ha saltado a la pista tratando de minimizar errores sin descuidar el tenis agresivo preciso para superar al estadounidense Korda. La victoria no ha sido fácil ya que el partido se ha ido al tercer set: 6-3, 3-6, 6-1. Felix ya ha hecho más por Canadá que el mismísimo Trudeau.

MULLER NO CEDE EL SITIO A UN RENACIDO NISHIKORI
A sus 27 años, la carrera deportiva del francés Alexandre Muller amenazaba con pasársele el arroz. En Hong Kong, tras una semana durísima en la que tuvo que levantar partidos imposibles contra Kecmanovic, Fils y Munar, no estaba para absurdos gestos de respeto a las personas mayores. Tener enfrente a Nishikori, ex número 4 de la ATP, no tiene que ser fácil, y más cuando ves que el japonés se llevaba el primer set en un suspiro, 6-2. Pero el jugador galo sabe que los mayores éxitos siempre llegan tras el esfuerzo y el trabajo continuo. Así es como consiguió darle la vuelta al partido (6-1, 6-3) y alcanzar su primer título ATP.

LEHECKA NO SE COMPADECE DE UN DOLORIDO OPELKA
Hace sólo unos pocos años, era impensable que una criatura de más de 210 centímetros se desenvolviera con agilidad sobre la faz de la tierra. Que, además, practicara un deporte que exige una fina psicomotricidad, depurada técnica y continuos cambios de dirección era un sueño. Pues bien, Reilly Opelka ya existe. Eso sí, las posibilidades de que esa espalda soporte tan planetario cuerpo, se reducen. A poco de empezar la final de Brisbane, el joven Jiri Lehecka se quedó sin rival. El gigante se hizo pequeño ante un checo, con aspecto de David, que no necesitó, ni siquiera, lanzarle la pelota como una certera honda al Goliath del tenis. Lo de Lehecka no fue odio, simplemente justicia deportiva.

El tenis transita por un mundo paralelo a la propia vida. Si Groenlandia se ha puesto de moda estos días por su supuesta importancia estratégica, ahora que gracias al calentamiento del planeta se descongelan sus puertos, otra isla de dimensiones descomunales, Australia, exige el protagonismo de todos los eneros por culpa del tenis. Unos ya llevan su pequeño trofeo en el marsupio. Otros lo disputarán a partir de mañana en Melbourne.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «LA GIRA AUSTRALIANA ACABA CON EL GRAND SLAM DE LAS ANTÍPODAS»
  1. Por esos torneos no se han visto a los que a priori son favoritos para el torneo de los canguros, será porque el torneo a 5 set requiere una forma física que no se debe desperdiciar en esos torneos «menores», aunque veremos como se desarrollan estas próximas semanas, por aquí todo igual, procurando dictar las normas para que saltarselas, sea irreprochable, otro cambio más por la demos gracias

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