Tanto se ha hablado de la pareja Nadal-Alcaraz, que nadie puede imaginar una fotografía más icónica para el deporte español, y mundial, que la del pasado y presente del tenis nacional colgándose una medalla de oro en estos JJOO de París. El tenis olímpico no profesional desapareció hace un siglo, casualmente en los Juegos de París 1924. Su vuelta en Seúl 1988 ya reunió a las mejores raquetas del circuito al alejarse del amateurismo. Meçir, Agassi, Kafelnikov, Nadal, Zverev o Murray, por partida doble, saben ya lo que es subir a lo más alto del podio olímpico. En cambio, para otros, ser campeón olímpico se ha convertido en una obsesión, caso de Djokovic, una ocasión propicia para Alcaraz, un imposible para Federer y un sueño futuro para Sinner.
Los Juegos Olímpicos de la era moderna, que ideó en su inquieta cabeza un barón parisino, se parecen a los actuales juegos lo mismo que el Ecce Homo de Borja original, a su mediática restauración que tanto éxito le ha proporcionado a la zona, a la pintora y al mundo de las artes figurativas. Por eso, tengo que reconocer que me hubiera gustado ver la cara de Pierre de Coubertain esta tarde asomando por la Plaza del Trocadero para ver, desde allí, la espectacular ceremonia de inauguración de los terceros Juegos Olímpicos celebrados en su ciudad natal. Está claro que poco queda ya de ese fin educativo que, el barón, le otorgaba al deporte. De esa idea de restauración de los Juegos clásicos de la Antigua Grecia, que manaba de su vocación por la pedagogía y la historia, y en la que el amateurismo era su piedra angular, el evento ha tornado en un absoluto profesionalismo. El deporte ha ido de la mano de la sociedad desde finales del s.XIX, convirtiéndose en un espectacular negocio que atrae millonarias audiencias que se entretienen sus horas viendo competir a los mejores. El dinero es la mejor forma de atraer a los deportistas y hacer que mejoren sus registros. Por eso, el idealismo que Pierre de Coubertain soñó en su día, se ha diluido en el mayor espectáculo deportivo que no puede permitirse prescindir de los mejores. Las desavenencias entre el Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Tenis hicieron que hace un siglo, en París 1924, nuestro deporte dejara de ser olímpico. La raqueta cayó del lado del sentido común en Seúl88 cuando el COI dio su brazo a torcer y aceptó la participación de los profesionales del tenis, o sea, de los mejores, en los Juegos Olímpicos. Actualmente, el tenis es uno de los deportes más seguidos durante las dos semanas de competición y, aunque no llega a los niveles del Atletismo, la Natación o la Gimnasia deportiva, los JJOO ya no se entenderían sin una raqueta en la mano.
La expectación que se ha generado en esta edición con la participación de Rafa Nadal y Carlos Alcaraz está a la altura de esa ceremonia de inauguración de 96 embarcaciones, tantas como delegaciones representadas, surcando el Sena, en lo que será la primera bienvenida olímpica fuera de un estadio. Todo el mundo quiere hacerse la foto con el pasado y el presente del tenis en este evento que, como si fuera una investidura medieval, supondrá la entrega de armas de una generación que ahora acaba, a la nueva, liderada por el jugador de el Palmar. El colofón soñado es el video con ambos en lo más alto del podio escuchando emocionados el himno nacional. Estoy seguro que alguna urticaria aparecería, de forma inmediata, en los cuerpos de Rufianes y Nogueras. Hasta el mismísimo Pedro convocaría a ambos jugadores a la oficina de su mujer para darles un fuerte abrazo nacional, de esos que Carvajal no sabe dar…, el muy fachosférico.
El cuadro individual ha sido muy caprichoso, como si ya supiera que los JJOO son espectáculo en estado puro y tuviera que garantizarlo por adelantado, no vaya a ser que los protagonistas no llegan a las últimas rondas, en segunda ronda ha hecho que coincidan Nadal y Djokovic. . ¿A quién no le va a gustar un Nole vs Rafa en segunda ronda? Rafa busca el broche a su carrera, Nole el único gran torneo que le falta en sus vitrinas. Las audiencias compiten con la final de los 100m. lisos.
Por la otra parte del cuadro todo se ha despejado para Alcaraz. Una inoportuna amigdalitis ha sacado a Sinner, actual número 1 de la ATP, de la cita olímpica, lo que deja al murciano como máximo favorito para seguir cumpliendo sueños. Por lo pronto, se estrenará ante un desconocido libanés, Habib, colocado más allá del nº200 de la ATP. El resto de la representación española ha tenido desigual suerte. Difícil emparejamiento para un Munar que habrá de enfrentarse al actual campeón olímpico, Alexander Zverev, y un Pedro Martínez que tiene muchas opciones ante el italiano Vavassori.
Esta tarde empiezan dos semanas apasionantes para los aficionados al deporte. Cada uno ya sabrá hacia qué especialidad dirige su atención. Nosotros lo haremos al tenis por razones obvias y porque Rafa y Alcaraz, como si estuvieran en la pista de atletismo del estadio olímpico, van a escenificar la entrega del testigo en la prueba exclusiva del 2×100 lisos masculino. Otros lo harán al atletismo, el remo, la esgrima o la gimnasia rítmica a sabiendas de que los más preparados de cada especialidad se reúnen estos días para dirimir quienes son los mejores. Pero, como de costumbre, el fútbol es una absurda excepción en la que se limita la edad para privar a los aficionados de una competición de solera. Otro argumento más para alejarse del mundo del fútbol y acercarse al deporte con mayúsculas. Yo me sumo al tenis…
Absolutamente de acuerdo en todo. Quiero entender que el COI dicta normas para que el espectáculo de los Juegos sea digno de la atención de millones de personas en el mundo, guarda con celo la esencia legada de su origen griego y tristemente y como en todo, termina transigiendo para amoldar tantos mimbres ante el poder del dinero.
Dicho lo cual, anhelo el día – que desconozco si llegaré a conocer – en el que en todos los deportes, los deportistas tengan las mismas condiciones (sonrojante lo del fútbol), podamos disfrutar del pádel y no tanto del baloncesto de 3 y finalmente que en los espectáculos de inauguración y clausura no reine el movimiento LGTBI y la danza urbana. Es mi opinión.