Roma-destierra-españoles

La decadencia deportiva de Nadal arrastra a toda una generación de tenistas hispanos que hasta hace poco copaban las rondas finales de los torneos de tierra batida del circuito ATP. Sólo Alcaraz, ausente de la cita romana, se salva del pésimo momento del tenis español en el que ni Davidovich, ni Munar, ni Carballés Baena consiguen coger el relevo de Bautista, Ramos Viñolas y Carreño, que, a su vez, siguen sin levantar cabeza. Las promesas de Landaluce, Moro y Llamas mejoran, pero no acaban de romper en el circuito.


La demografía histórica es una disciplina científica que pretende reconstruir la realidad poblacional en el pasado. En muchas ocasiones, estos censos tenían un propósito fiscal y militar, o sea, el de realizar registros de personas que tenían la obligación de pagar impuestos y que, por otro lado, eran susceptibles de ser llamados a filas del ejército que defendiera el territorio de los posibles ataques del enemigo. En la Antigua Roma, los censos se realizaban cada cinco años, pidiendo a cada hombre y su familia que regresaran a su lugar de nacimiento para ser contados. Si nos atenemos a esta fórmula de recuento, de los habitantes del ATP1000 de Roma procedentes de Hispania del año 2019 a los de 2024, el dato resultante hace saltar todas las luces de emergencia del tenis español. Hace sólo cinco años, en tercera ronda del torneo del Foro Itálico, había 4 hispanos disputando un triunfo, que finalmente sería para Rafa Nadal. Esta semana no hay ni un sólo representante de la Hispania entre los 32 últimos supervivientes de este Circo romano. Si nos fijáramos en censos anteriores, la diferencia sería aún más preocupante.

Si la Revolución Industrial del último tercio del siglo XIX provocó un auge demográfico espectacular en todo el mundo, gracias a los avances en los procesos productivos que hicieron mejorar la alimentación, la higiene y las medicinas, el boom del tenis español se produjo a finales de la década de los 90 del milenio anterior. Los islotes que supusieron Santana y Orantes en los 60 y 70, fueron sustituidos a finales de los años 80 por los hermanos Vicario en un tenis sobre tierra batida dominado por los suecos. Pero, como digo, no fue hasta finales de siglo, con la llegada de la generación de Bruguera, Ferrero, Moyá, Corretja, Berasategui y Costa cuando los tenistas españoles se reprodujeron como conejos y empezaron a campar a sus anchas por el circuito del tenis. Roma no fue una excepción y los triunfos en el Foro Itálico pronto empezaron a regularse por el Derecho Consuetudinario.

Fuente: Fran Viso

El panorama del tenis ha cambiado en los últimos años. Los especialistas en tierra están desapareciendo ante la llegada de jugadores que, sin estar acostumbrados a resbalar y golpear la pelota como exige esta superficie, lo fían todo a un gran servicio y el posterior golpe ganador. A las pruebas me remito. En las semifinales del Master1000 de Roma, que se está disputando esta semana, acaban de clasificarse dos jugadores cuyo saque viaja a más de 200Kms/h, como son Zverev y Jarry, un especialista en pistas duras, como es el estadounidense Tommy Paul, y Alejandro Tabilo, el único que podríamos considerar experto sobre polvo de ladrillo.

La vida de nuestros días normaliza situaciones tan lamentables como el aborto y la eutanasia, formas antinaturales de ir contra la demografía natural. En el tenis, la población del circuito se regula más por los suicidios de aquellos que ven que ya no pueden ser competitivos, como es el caso de Thiem, Schwartzman o el mismo Nadal, todos ellos especialistas sobre tierra batida, que por situaciones de interrupción voluntaria del tenis en estas superficies, como la de Kyrgios o las que amenazaban Bublik y Medvedev. Algunos tenistas de hoy deciden cortar sus carreras ante el temor a fracasar, otros son incapaces de enfrentarse, como lo hacían los de las generaciones anteriores, al trabajo y al esfuerzo continuo. El bienestar no es buen compañero de viaje para el éxito.

Llega el fin de semana, lo que no siempre es una buena noticia. Las semifinales de Roma sólo son atractivas para los muy cafeteros del tenis, pero siempre será mejor que asomarse al vertedero de la actualidad de políticos que lamen letrinas, rescoldos de elecciones catalanas o postreros análisis de un festival de Eurovisión que pone de manifiesto el nivel de degradación humana que gastamos. A ver si de una vez, vamos pensando en repoblar la tierra, aunque sea la batida, porque, de lo contrario se nos acaba el maravilloso juego de la vida. El marcador señala bola de set en contra, habrá que hacer algo para remontar.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «ROMA DESTIERRA A LA ARMADA ESPAÑOLA»
  1. Una vez más toca felicitarle por tan brillante artículo y si, estoy absolutamente de acuerdo en que la Hispania Tenística está en horas bajas y de justicia recalcar que efectivamente «el festival de Eurovisión pone de manifiesto el nivel de degradación humana que gastamos en la actualidad» Dios nos proteja.

  2. Bueno pues habiendo realizada la lectura con unos días de retraso, no me queda otra cosa que felicitar por la gran crónica sobre la decadencia que está ocupando el horizonte tenistico de esta España nuestra, cosa que como bien sabemos es producto de esa otra gran decadencia que por desgracia estamos padeciendo en casi todos los estamentos, políticos, culturales y sociales por citar algunos muy importantes aunque puedo afirmar y afirmo que realmente toques lo que toques en la época que nos toca vivir, no puede degenerar más a peor……? O si, bueno esperemos que tras esta muy vertiginosa caída nos lleguen aquellos que con una gran preparación tanto deportiva como socio cultural no ayude a recuperar eso que en estos momentos tanto anhelamos, un puesto en el ranking mundial que sea la envidia deportiva del resto del mundo, porque de lo demás alguna generación más habrá de pasar.

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