Las ausencias preventivas y las lesiones preceptivas dejan al Master1000 de Madrid con unas semifinales impensables al principio del torneo y una final de emergencia. Rublev demuestra ser un especialista en esta superficie al imponerse en un correcto partido ante Fritz, mientras que Auger-Aliassime apenas juega media hora hasta que Lehecka se retira por una inoportuna lesión lumbar. El canadiense llega a su primera final de un torneo de este nivel, mientras que, Rublev busca su segundo Master1000, tras el que consiguió en Montecarlo en 2023.
Decía Chesterton que el periodismo consistía en decir que ‘Lord Jones ha muerto’ a gente que desconocía que Lord Jones existía. Esta tarde, en la Caja Mágica, Jiri Lehecka se ha lesionado para dejar el paso libre a la final del Master1000 de Madrid a Auger-Aliassime. Por si alguien conocía a estos Lord Jones, el canadiense se enfrentará a Rublev, quien previamente se ha deshecho de Taylor Fritz. El caso es que a este circo del tenis madrileño, este año le han crecido los enanos.
La llegada de la temporada de tierra batida ha encendido las alertas de todos los servicios de Urgencias de los sanatorios deportivos. De los males de la salud no se escapan ni mayores, ni jóvenes, ni diestros, ni zurdos, ni altos, ni bajos. Lo que siempre había sido una circunstancia escalonada en la rutinaria vida del circuito, esta semana todo se ha alineado para coincidir en Madrid.
Al descanso preventivo de Djokovic se han sumado una escalada de lesiones que han llenado la enfermería del coso madrileño. El primero fue Daniel Evans, lo que permitió a Roberto Bautista reengancharse al torneo de Madrid como perdedor afortunado. A partir de ahí todos los focos se dirigieron hacia la presencia de Nadal en Madrid. Partido tras partido sentíamos que Rafa, al contrario de lo que le ha ocurrido a otros, se iba recuperando de todos sus males: Blanch, De Minnaur y Cachin los que certificaron el alta hospitalaria de Nadal en Madrid. Sólo Lehecka fue el encargado de demostrar que no basta con estar sano para pasar a cuartos de final; también hay que estar en forma.
El jugador checo, verdugo del último partido de Nadal en España, ha terminado su participación en el Master1000 de Madrid en las semifinales al caer, literalmente, de rodillas por sus dolencias lumbares más que por los aciertos de su rival. Tan sólo habían pasado 24 horas desde que Jiri Lehecka se aprovechara de la lesión de Medvedev que no le permitió jugar más de un set. El ruso decidió no forzar y retirarse a tiempo para llegar a la defensa de los puntos de Roma, torneo que ganó el año pasado.
Sin duda el más afortunado de esta serie de damnificados es Felix Auger-Aliassime. El jugador canadiense ha mejorado más su mejor resultado en tierra, gracias a los males de sus rivales, que a la ayuda que durante dos años le ha proporcionado Toni Nadal. Si en octavos vio como Jakub Mensik se retiraba al empezar el segundo set, menos tuvo que esforzarse en cuartos cuando Sinner decidió descansar y cuidar su cadera antes que poner en riesgo los siguientes compromisos del transalpino. Esta tarde, con 3-3 en el marcador y tan sólo 33 minutos de partido, Lehecka ha continuado la racha favorable del bueno de Felix.
El otro finalista es Andrei Rublev. El ruso se ha deshecho de un Taylor Fritz poco acostumbrado a jugar en estas superficies y al que, dos juegos pésimos al servicio, le han llevado a entregar la toalla en poco más de hora y cuarto. El pupilo de Fernando Vicente está intratable al servicio y muy centrado en su juego durante todo el torneo. Aún así, en cuartos, se benefició del resfriado de Alcaraz, de su falta de ritmo y, hoy hemos sabido, que también de sus molestias en el antebrazo que le van a apartar también del torneo de Roma. Uno más que debió pasar por la enfermería antes de acudir a Madrid sin estar plenamente recuperado.
La lista de bajas que deja de Madrid es larga. Las casualidades no vienen marcadas nunca por causalidades, pero cada día tengo más claro que la competitividad tan severa que existe hoy en el circuito deja bien claro que, sin la plenitud física de los mejores, la decrepitud les sobreviene con demasiada rapidez. Por eso, los jugadores de hoy prefieren reservarse y no salir a jugar si no están a pleno rendimiento físico. Madrid ya lo sabe, este año lo ha sufrido en sus propias carnes.
Parece que, como consecuencia del cúmulo de lesiones, la organización no tiene problemas para el desarrollo de los enfrentamientos en sus horarios previstos, al ser muy pocos los partidos verdaderamente largos en su resolución.
El que pierde es el aficionado, que ante una expectativa verdaderamente apetecible, queda con la miel en los labios, así es este deporte individual y, ciertamente duro.
He estado tentado de comparar esta situación deportiva, con otra circunstancia no precisamente deportiva, pero de ella, no sé retira ni dimite nadie, así que?????
A esperar.