Mensik-revelación

Los dos primeros meses de la temporada colocan a Sinner como el verdadero dominador del tenis actual. Humbert, Báez y el mismo italiano, con dos triunfos cada uno en lo que va de 2024, ponen de manifiesto que el trabajo trae recompensas. En el tenis, el carisma, la belleza y la golfería no tienen la misma efectividad que en la política. Estos son los diferentes caminos que recorren unos y otros.


A finales del s. XX la sociedad mundial se dividía entre quienes tenían cultura, porque habían tenido la fortuna de acceder a ella, y quienes no habían disfrutado de ese maravilloso privilegio. Los iconos sociales que todos admirábamos eran personas destacables por ejercer sus profesiones con sorprendente destreza. Músicos, actores, deportistas e incluso políticos, todos ellos disponían de mayor conocimiento y sentido común que el resto de los mortales, tanto en su campo de actuación como en el resto. Tan sólo 50 años después, el péndulo se ha colocado en el otro extremo. En la actualidad, los jóvenes, a los que se les ha proporcionado el fácil acceso a todos los saberes, han acabado despreciándolos con un preocupante desdén, hasta el punto de jactarse con insolente orgullo, de no saber hacer la O con un canuto. Esa generación, nacida al calor de la LOGSE, es la que ya está decidiendo, con sus votos, que los mejores para dirigir los mandos del timón de nuestras vidas sean las Armengoles, Chiquis, Patxis y Alegrías. La democratización cultural ha sustituido la excelencia por la cantidad. Muchos tienen acceso al conocimiento pero muy pocos acaban sabiendo. Ellos se retroalimentan en un terrorífico viaje que nos dirige al abismo. Pues bien, una vez más el tenis nos muestra el camino de la salvación con ejemplos que son una salida a este desierto de ideas: la perseverancia, el trabajo y la excelencia. Rutas despreciadas por la sociedad actual, acostumbrada desde la niñez a que el papá Estado salga a su amparo negándole el valor del esfuerzo en un preocupante canto a la mediocridad.

En el tenis no hay espacio para el nepotismo. Mirka Vavrinec, pareja de Federer desde 2000 no ganó un sólo torneo en su carrera como profesional del tenis. Apenas llegó a la tercera ronda de un Grand Slam. De la misma forma que Paula Badosa no lo tiene más fácil para conseguir títulos desde que está con Tsitsipas o, muy probablemente, el hijo de Rafa jamás llegue a ser nadie en el tenis. El deporte de la raqueta maneja códigos muy diferentes a los de los que mueven los hilos de nuestras vidas a golpe de impuestos, leyes, propagandas y mentiras.

Nuestro deporte vive cada semana unas nuevas elecciones con listas abiertas en las que los diputados de la raqueta deben ganarse el sueldo en cada comparecencia. Las mentiras aquí se traducen en derrotas que te colocan más abajo en el ranking y tus ingresos bajan. La competencia ha hecho mejorar el deporte y, por supuesto, los beneficios de los mejores. Sin ir más lejos, el primer trimestre de la temporada nos deja una evidente muestra de las sorpresas que se han dado, poniendo de manifiesto que aquí no hay funcionarios del tenis. Diputados grises que antes disputaban sus sesiones con aburrida rutina, como Humbert, Báez o De Minnaur, han aprovechado la legislatura de 2024 para subir al estrado del hemiciclo del triunfo y lucirse con discursos que jamás olvidarán. El duro trabajo diario en comisiones con sus entrenadores ha acabado haciendo justicia a su esfuerzo cotidiano.

El tenis recorre un camino opuesto al de la sociedad. Durante este primer trimestre del año hemos podido ver cómo jugadores colocados más allá del nº100 de la ATP llegan a las rondas finales de los torneos. Cualquier jugador puede darle un disgusto a los mejores si estos no se emplean al máximo. En el tenis, al contrario que en la política, los Koldos no existen. Ni siquiera los Ávalos o los Bolaños pasarían la primera ronda de la fase previa de un ATP250. Es más, estoy convencido de que ni el mismísimo Sánchez recibiría una Wild Card con las que mentir a los electores del circuito. Al menos, nos queda el tenis.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «EL TENIS Y LA POLÍTICA CORREN POR CAMINOS OPUESTOS»
  1. Cuanta razón tienes. Con la juventud la mayoría sin ganas de estudiar ni trabajar porque la política en la que nos movemos le permite vivir a costa de todos los que pagamos para todos los vividores. Gracias a Dios que al menos la mayoría del deporte está en otro emisferio.Porque al político el deporte,la cultura y los valores de las personas se la trae al pairo. Quedemos en la esperanza de no ir a peor…….todo es posible

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