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El australiano consigue su primer título en la ATP tras imponerse a Casper Ruud en Los Cabos. Thompson completa la semana perfecta con la victoria en la categoría de dobles haciendo pareja con su compatriota Max Purcell. El jugador aussie se aupa hasta el puesto nº32 del ranking, el mejor de su carrera deportiva.


La predestinación es un acto divino mediante el cual se nos ofrece, anticipadamente, el inalterable plan de salvación que Dios ha diseñado para sus hijos. Como uno nunca acaba de estar seguro de su eficacia, se suele reforzar su poder poniendo nombres que aseguren el objetivo planteado. Eso debieron pensar los progenitores del nuevo ganador del ATP250 de Los Cabos, en México. Ellos debieron soñar con una criatura que sobresaliera en el deporte y no se les ocurrió nada mejor que llamarlo como el mejor jugador de baloncesto de la historia, Michael Jordan, y de paso, complementarlo con el apellido del mítico decatleta británico, medalla de oro en los JJOO de Moscú y Los Ángeles, Daley Thompson. De esa combinación nominal nada malo podía salir. Ha tenido que ser en esa privilegiada puntita de la península de California, ahí donde las ballenas acaban su travesía desde Alaska, en busca de aguas más templadas, donde Jordan Thompson ha encontrado su primer triunfo en el circuito profesional del tenis.

Esta temporada 2024 ya tenía pinta de que iba a ser buena para el aussie. Para muchos de los que no están muy puestos en esto del tenis, Thompson y su bigote empezaron a ser conocidos por ser el verdugo de Nadal en Brisbane. Ahí dejó bien a las claras que su panoplia de golpes es tan generosa como letal si su rival no anda fino. Los buenos resultados de la gira australiana le asentaron en el Top50 del circuito. La buena racha continua y tras los torneos estadounidenses de febrero, el jugador austral se va a colocar como nº32 del mundo.

A punto de cumplir los 30 años, Jordan Thompson destacaba más por los destellos que por la continuidad en el juego. En dos ocasiones se quedó a las puertas del éxito con derrotas sobre la hierba holandesa de s-Hertogenbosch, Bolduque en cristiano, capital de Brabante. En 2019 ante Mannarino y la temporada pasada ante el local Griekspoor. En el paraíso californiano de Los Cabos se le ha presentado la tercera opción de su vida y, sin lugar a dudas, era la más complicada de todas. En frente el triple finalista de Grand Slam, Casper Ruud, que se está convirtiendo en un experto en perder finales, así le ha ocurrido en las tres últimas que ha jugado.

El balance de enfrentamientos entre ambos favorecía, hasta hoy, al noruego por 2-1, poniendo de manifiesto que sólo sobre la hierba el australiano era superior. Pero en el tenis no hay nada predeterminado. Thompson salió empeñado en obtener su primer título y no dudó ni un momento en aplicar su juego más ofensivo que veía cómo se le atragantaba al cuarto favorito del torneo. Un merecido break acabó decantando la balanza hacia el jugador austral con un 6-3 en el marcador. La segunda manga fue aún más igualada. Ruud impuso su experiencia para generar las dudas en Thompson cuando éste sacaba para ganar el partido. El noruego tiró de horas de vuelo en estas rutas de últimas rondas y llevó el set a la muerte súbita. Ahí volvió a salir la divina providencia para repartir justicia y entregarle al que menos tiene la merecida recompensa a su esforzado trabajo.

El australiano se convierte así en el cuarto jugador de la temporada en estrenar su palmarés en la ATP. Ya lo hizo Tabilo en Auckland, Lehecka en Adelaida y Darderi en Córdoba. Hoy, el talentoso Thompson ha tenido su Jordan bautismal en uno de los más atractivos destinos turísticos del Pacífico y de todo el providencial circuito.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «JORDAN THOMPSON SORPRENDE A RUUD EN LOS CABOS»
  1. Pues nada, a seguir sacando jugadores de la chistera de las sorpresas, para deleite de los espectadores y resquemor y sorpresa de esos jugadores más o menos consolidados.
    Y es que en este deporte no existe, por norma general, rival entregado hasta que la última bola toca el suelo y no vuelve.
    Buena crónica y una a muy buena conexión en las casualidades.

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