El jugador ruso volverá a una final del Open de Australia dos años después de que Rafa Nadal le remontara un partido que ya tenía prácticamente ganado. Sinner da un paso más en su progresión y se estrena como finalista de Grand Slam. Mientras tanto, el ruso, ganador de un USOpen, ha perdido las tres últimas finales de este tipo de torneos, dos de ellas en Melbourne.
A lo largo de la historia, nunca ha estado suficientemente bien dimensionada la importancia que tiene disponer de un buen relato, algo que justifique nuestras acciones o critique la de los contrarios. Esta preciada habilidad se le encarga a esos ideólogos de las cosas cotidianas que suelen sacar a pasear sus rotuladores gruesos para pintar detalles que acaban ocultando verdades como puños. Esta misma semana hemos presenciado como declaraciones cargadas de verdad se envuelven en un velo de sensibilidad impostada apelando a la piel fina del lenguaje: el cáncer de los que atacan la Justicia. la ceguera de nuestra sociedad o el extrarradio de lo constitucional no tiene por qué ofender a aquellas personas que intentan superar una de las más letales enfermedades de nuestra era, a aquellas que tienen perdida la capacidad visual o a todos los que no nos podemos permitir eso de tener una solución habitacional en el centro. Se llaman metáforas y se usan, desde hace siglos, para hacer más comprensibles aquellas cuestiones que nuestro interlocutor no acaba de pillar. Hoy mismo, un destartalado ruso ha resucitado a tiempo para dinamitar a un gigante alemán que venía de asaltar la guardería murciana en Melbourne…, y no hay que pedir perdón a ninguno de los que andan por ahí revestidos en un cuerpo mal hecho, ni a los que utilizan la dinamita con otros fines, ni a los que asaltan escuelas infantiles y mucho menos, al esforzado gremio de resucitados que se obstinan por no dejar esta vida.
Medvedev tiene muchas papeletas para que le entreguen el distinguido premio de «revivido del mes». Las cosas no son siempre como parecen y tampoco como empiezan. El lo sabe desde que hace dos años, en la final de este mismo torneo, Rafa Nadal le remontó un parcial de dos sets a cero. Zverev venía con carrerilla tras su exhibición contra Alcaraz y la aprovechó para sorprender al moscovita con un 7-5, 6-3. En esta segunda de las semifinales del Open de Australia todo estaba escrito para que Shasha llenara los titulares de los digitales (antes se decía de todas las rotativas). Medvedev, acostumbrado a preparar discursos hostiles con los que atentar contra jugadores como el del jugador de Hamburgo, esperó hasta el tercer set para escribir sus primeras líneas. Como siempre, el ruso acaba superando las pruebas que se le ponen por delante pero llenando de borrones el papel. En esta ocasión, Medvedev pasará por alto ese detalle del resto mal pegado que cayó muerto junto a la red y ante el que nada pudo hacer el alemán. Un golpe de suerte para uno, una injusta maldición para el otro. Era set ball para el ruso quien, con un ace, puso las tablas en el marcador con su segundo tie-break a favor.
Anímicamente, el quinto set ya tenía dueño. Bastaba con esperar un poco para que Medvedev rompiera el discurso del jugador alemán para erigirse en el segundo finalista en Melbourne. El ruso se enfrentará a Sinner el domingo, a quien aventaja en experiencia en este tipo de duelos.
Medvedev no es uno de esos ofendiditos que va por el circuito midiendo sus palabras, haciendo gestos para ganarse al público o preocupándose por quedar bien. Para Medvedev es más importante llamar al pan, pan y al vino, vino. Eso le ha granjeado más de una enemistad que ya se encarga él de alimentar antes de los partidos o guardar en su archivo de la memoria personal. Dannil no tiene reparo en reconocer que no es amigo de su congénere alemán. Su rivalidad viene de largo y hoy ha sido, como no podía ser de otra forma, un aliciente más para completar su remontada.
El italiano se estrenará en finales de Grand Slam y para el moscovita será la quinta. El relato que todos están construyendo apela a las tablas que tiene el ruso y a la condición virginal de Sinner. Los dueños de carpinterías saldrán despavoridos a reclamar que ellos tienen más tablas y los más marianistas dejarán claro que el italiano no es inmaculado. En esas andamos, porque no les quepa la menor duda que, desde otros lugares, el discurso estará enfocado exclusivamente en que Medvedev es experto en perder finales de Grand Slams. ya lo hizo en las tres últimas ocasiones. Pues eso, relatos.
Al margen del magistral resumen con el que nos informas sobre lo acontecido en la segunda semifinal, me quedo con tu reflexión inicial y con eso que escribes de «al pan, pan y al vino, vino»
Como siempre FABULOSO en todo y por todo ello que el nuevo emperador en Australia será SINNER.Me gusta su seriedad y como compite..
Que manera de sufrir. Que manera de remontar cuando parecía que entregaba el partido.
Buena final nos espera.