Catorce meses después de que cayera lesionado ante Nadal en las semifinales de Roland Garros, Zverev gana su primer torneo al imponerse en la final del ATP500 de Hamburgo a Laslo Djere. El alemán acaba con una sequía de 20 meses sin triunfos y anuncia un final de temporada ilusionante con el USOpen como principal aliciente.
Lamentablemente, estamos empezando a normalizar noticias que no lo son y relatos que no se sostienen con datos. Que la mitad sur de España alcance en plena canícula temperaturas superiores a los 40º no debe sorprender a nadie y, por tanto, no debe merecer la atención de los medios, a no ser que oculten alegatos activistas dirigidos por los que manejan los hilos de este planeta llamado Tierra. Lo mismo podríamos decir si nos informaran de que cada mañana sale el sol, que las plantas crecen cuando las riegan o que nuestro presidente no se pierde unas vacaciones por mucho trabajo que tenga por delante…, o no. Son cosas que se presuponen, lo que dicen ahora los pedantes con el galicismo «il va de soi», para poner de manifiesto que lo evidente no merece mucha atención. Si atendemos a este razonamiento, a nadie podría sorprenderle que Alexander Zverev ganara el torneo ATP500 de su ciudad natal ante un jugador como Laslo Djere, pero las circunstancias que rodean este éxito del alemán sí justifican que hoy sea noticia de portada de los medios deportivos…, o al menos de los que se dignan a no ser sólo futbolísticos.
El caudaloso palmarés de Zverev se cortó tras ganar el Masters Finals de 2021 como un Guadiana con ojos. Después de eso vino un invierno en el que cayó en las finales del Master1000 de Madrid y del ATP250 de Montpellier. Todo anunciaba que pronto llegaría el curso a importantes humedales en Ruidera y Daimiel, pero, justo en el momento en el que las condiciones meteorológicas anunciaban las necesarias precipitaciones, justo después de vencer al ciclón Alcaraz en los cuartos de Roland Garros, un rayo atravesó su interminable figura para quebrar el tobillo. La lesión era importante y el período de recuperación se antojaba largo. Y lo fue.
El alemán regresó a las pistas en enero pero, ni la gira australiana, ni los primeros Master1000 de Estados Unidos, ni la temporada de tierra batida consiguieron evitar que se agrandara el agujero en la capa de ozono de su juego. No fue hasta Roland Garros, un ciclo después, cuando su juego volvió a brillar en la atmósfera parisina. En esta ocasión su verdugo en semifinales fue Ruud. Tampoco fue mucho mejor su paso por la hierba, con discreta actuación en Wimbledon, donde perdió en tercera ronda ante Berrettini.
Ha tenido que ser en su Hamburgo natal donde todos los elementos se alineen para que Zverev recupere la senda del triunfo. Las cabañuelas del tenis anunciaban tiempo agradable para estos días en el norte de Alemania. Pronto se despejó el panorama con la derrota de Ruud ante un Fils, que sigue creciendo. Por abajo del cuadro, el efecto Foehn dejaba los vientos cálidos de Rublev en la ladera de sotavento. Altmaier se hizo fuerte en su tierra y descargó todo su juego ante el ruso. La previsión para el fin de semana no podía ser mejor para Shasha. En la final se plantaba Laslo Djere, un serbio que no ha llegado nunca al puesto 25 de la ATP y sólo ha ganado dos torneos en su carrera. Así se las ponían a Felipe II. En dos sets liquidó al bueno de Djere, (7-5, 6-3) y el cielo se despejó para el gigante alemán.
Catorce meses de sequía en el palmarés del teutón ya anunciaban un cambio climático en su carrera. Vamos, que los más agoreros vaticinaban que su tenis se había vuelto yermo y jamás volvería a dar fruto. La Naturaleza se rige por sus propias reglas y los humanos sólo podemos interpretarlas a posteriori. El tenis de Alexander Zverev, como el clima, más que un cambio, lo que tiene es fluctuaciones en sus modelos, unas veces mejores y otras más fríos. Shasha ha vuelto y ya no hay negacionistas que puedan sostener lo contrario.
Pues si…. ilusionante comprobar la plena recuperación de un gran tenista. Ojalá otro muy grande como Thiem, pronto consiga la misma senda.
Existe en el horizonte tenistico un grupo de jugadores que lo han tenido muy difícil, bien por lesiones bien por encontrarse con un big team casi imposible, por ello cuando se produce el cambio de circunstancias es de prever que puedan demostrar lo que atesoran en su juego, aunque quedan en su horizonte nuevas promesas que también van convirtiéndose en realidades, aún así todos podremos disfrutar de grandes disputas tenisticas y lo agradeceremos
Me alegro mucho por Sascha, me encanta su juego, iba en progresión ascendente hasta que tuvo las lesión en Roland Garros. Ha tardado bastante en recuperarse, como bajó en el Ranking le tocó lidiar con Miuras, ojalá le veamos otra vez en los primeros puestos, se lo merece.