El australiano completa su mejor semana como profesional al caer en la final del ATP250 de Atlanta ante Taylor Fritz. El californiano consigue su segundo título de 2023, ambos en tierras estadounidenses. Vukic consolida su ranking entre los 100 primeros alcanzando el nº62 y Fritz se afianza en el Top10.
La precocidad no es una cualidad que a todos nos aparezca a la edad propia para que sea así calificada. Los niños precoces, superdotados o con altas capacidades están a la orden del día, aunque también existieron en el pasado. Mozart o Picasso son dos ejemplos que todos recordamos en el mundo de las artes. En el deporte, son legión esos jovenzuelos que destacan en sus disciplinas y luego se quedan en flor de un día. Pues bien, Aleksandar Vukic, un desconocido tenista australiano de apellido balcánico, no pasará a la historia del tenis por su precocidad.
A sus 27 años, el jugador de Sydney está viviendo sus mejores días en el circuito. Desde que en el mes de mayo pisara por primera vez el Top100, sus apariciones por los torneos ATP son más frecuentes, y ahí, su juego resulta más efectivo que en la dureza y presión que fluye del circuito Challenger. Si en toda su carrera como profesional, que se inició hace casi 6 años, Vukic había ganado 15 partidos, sólo en 2023 ya lleva 7, consiguiendo su mejor resultado en este torneo de Atlanta al llegar a la final derrotando por el camino a Eubanks y Humbert. Ahora se consolida en la posición nº62 del ranking y olvida durante un tiempo el infierno de los torneos menores.
No se lo ha puesto nada fácil a su rival en la final, Taylor Fritz. El californiano se ha visto favorecido por un cuadro sencillo en el que ha derrotado a Wu, Nishikori y Wolf sin ceder un solo set. En la ronda definitiva, el australiano ha salido sin presión alguna para jugar ante un Top10 que se supone muy superior a él. Pero, en la pista los rankings se disipan y los golpes tienen que justificar lo que marca un frío listado. Fritz ha sufrido para romper el servicio de Vukic en la primera manga (7-5) y no lo ha conseguido en la segunda, donde el mayor acierto del australiano en el tie-break, le ha hecho perder el set. Todo podía pasar en el tercero. El cansancio físico y mental estaba al límite en ambos, pero la mayor experiencia en estas situaciones del californiano le han otorgado el segundo torneo del año tras el de Delray Beach.
En muchas ocasiones, los niños prodigio acaban por no asimilar la especial situación que la vida les ha puesto por delante. Otros, como Vukic, lo fían todo al trabajo y al esfuerzo durante esta carrera de fondo que todos tenemos por delante. A los 27 ya no es un niño, pero seguro que comparte la misma ilusión que éstos y sabe valorar mucho más el haber llegado a una final del circuito profesional.