Quince años después de que Rafa venciera a Federer en uno de los partidos más vibrantes de la historia del tenis, Alcaraz y Djokovic nos han regalado un épico partido que supone un cambio de era en el tenis. Carlitos se suma a Santana y Nadal como únicos ganadores del tenis masculino español sobre la hierba de Wimbledon. El murciano mantiene el nº1 de la ATP, añade 2,7 millones de euros a su cuenta corriente y amenaza con finiquitar la era del Big3.
En uno de los pasajes de la primera parte del Quijote, el hidalgo caballero se dirige a su fiel escudero para sentenciar uno de los más acertados mensajes que jamás debemos olvidar los mortales: «Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro». Carlos Alcaraz hoy ha hecho más que Novak Djokovic, por lo tanto, el español es más que el serbio, por sus acciones. Nole venía con los avales de 23 Grand Slams a sus espaldas, seis años sin perder en la hierba londinense y la victoria clara en las dos últimas finales de Grand Slam. Pero, como decía don Alonso Quijano, no basta con la carta de presentación para ser más que otro, también hay que demostrarlo.
El caso es que la esbelta figura de este caballero andante serbio impresionó al joven escudero murciano desde el principio. Djokovic, más acostumbrado a luchar contra estos gigantes que Alcaraz, pronto sacó su lanza para asestar los golpes precisos que dejaran grogui a su rival. El 6-1 suponía una dolorosa herida para un osado aspirante que, de tanto leer libros de tenis, se había pasado a la hora de dimensionar sus posibilidades. Djokovic firmaba un set perfecto, a la altura del mejor Amadís de Gaula de la época.
Dicen que la mejor manera de mantener algo en secreto es publicarlo en un libro, así se garantiza que nadie lo leerá jamás. Mucho me temo que nuestro Carlitos aún no ha leído El Quijote, pero es posible que este mensaje que hace más de 400 años nos envió Cervantes, le haya servido de motivación para enfrentarse al más laureado de cuantos jugadores ha dado la historia del tenis. Con la osadía propia de quien no sabe exactamente dónde va, es como Carlitos ha iniciado una complicada remontada durante el segundo set. Pronto rompió el servicio del serbio, pero no fue capaz de mantenerlo para asegurar el set. Los desfibriladores se ponían en funcionamiento con la llegada del tie-break, en el que, dos errores no forzados de Djokovic, nos dejaron tan perplejos como felices.
La inercia provocada por la victoria en el segundo set era difícil de detener en un adolescente como Alcaraz. Las dejadas imposibles, las derechas profundas, el saque-volea y esa alegría que desprende cada vez que las cosas van bien, fueron un rodillo que pasó por encima de Nole. Un eterno quinto juego fue la puntilla para una manga en la que el tenista español le devolvía un 6-1 al serbio. Nuestro hidalgo cabalgaba a rienda suelta sobre su flaco rocín para acudir a su particular fiesta de las bodas de Camacho.
El festejo no estaba garantizado con un ventero tan terco como Djokovic. El serbio pasó por sus aposentos para resetear mente e indumentaria y salir con nuevos bríos que mantuvieran el sueño de su vigésimo tercera ínsula Barataria. Con su habitual firmeza, el balcánico levantó todos los puntos de rotura que el joven escudero tuvo durante el cuarto set, hasta que, cuando éste andaba confiado con su rictus agotado y un lenguaje corporal poco esperanzador, el serbio le asestó un golpe fatal que ponía las tablas entre gigantes y molinos.
De nuevo, tocaba recuperarse, no pensar en lo ocurrido y apelar a sus posibilidades olvidando la carta de presentación de su contrincante. Otro mensaje motivador parecía iluminar la mente de este descerebrado adolescente, empeñado en amargar a Djokovic con su juego. Como decía Quevedo, absténganse de pensar que me refiero al cantante, “el valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor”. No he visto jamás un jugador tan valiente como el murciano. El quinto set lo ha jugado como si llevara toda la vida enfrentándose a situaciones límite. Pronto quebró el servicio del serbio y fue capaz de mantener el suyo apoyado en un eficaz servicio. La desesperación del serbio le hacía perder los nervios y ensuciar su imagen al reventar su raqueta contra el poste de la red. Aún quedaba una posibilidad, ese juego en el que a los pipiolos les tiembla todo y Nole aprovecha para sacar sus más letales armas. Con 5-4 llegaba la hora de sacar. Primer intento de dejada fallido: 0-15. Nadie sobre la faz de la tierra, en su sano juicio, se hubiera jugado otra dejada en el siguiente punto, pero él no es de este mundo. Tras la dejada, un magistral globo igualaba el juego. Después ya todo era inevitable. La afición española explotaba de alegría en El Palmar, en Murcia entera y en cualquier rincón de España, Gibraltar incluido. En la central de Wimbledon un abecedario entero de seguidores, que empezaba por el Rey y acababa por «I zeta», se volcaban con este carismático jugador que está llamado a darnos grandes alegrías a todos los aficionados al tenis.
Las cosas, a veces, no son como empezaron siendo. La perseverancia, la fuerza mental, la osadía, la valentía han sido valores que Alcaraz ha sabido manejar con la misma habilidad que los imposibles golpes que salen de su raqueta. La actitud ha sido tan importante como su más que contrastada aptitud. La recompensa ya la tiene en sus manos en forma de bella Dulcinea: segundo Grand Slam en su segunda final. Hoy no ha habido ni lesiones, ni calambres, ni tensiones añadidas y así se antoja difícil parar a este genio del tenis.
La historia de nuestro planeta, y de la vida que todos conocemos, se mide a través de eras geológicas. Hasta hoy, llevábamos diez, en las que hemos presenciado el proceso de transformación del planeta, el surgimiento de la vida y de sus complejos procesos que nos han hecho evolucionar. Sin duda, el punto culminante de este largo proceso se produjo con la aparición de los seres humanos, que dieron lugar a nuestra civilización. Han tenido que pasar 4.500 millones de años para que, sobre la hierba de Londres, haya caído un meteorito murciano que ha provocado tal convulsión sobre el planeta que los expertos del Comité Internacional de Estratigrafía Geológica hayan decidido poner fin a la Era Cenozoica y comenzar con la Era Alcaraz.
Gracias por la crónica. Se puede asegurar que tu, si has leído el Quijote. Muchas tardes de gloria nos esperan con este «inconsciente » español de Murcia.
Buena cronica…, que digo buena…, buenísima, grandiosa, claro que nuestro cronista está muy preparado y con el cambio que se está produciendo en la corriente tenistica hace falta un cronista como Fran Viso que nos deparará unas inmejorables crónicas de la era Alcaraz
Como siempre, Fran, un ingenioso y brillante artículo. No voy a decir más sobre todos los miles de artículos que se están escribiendo sobre el partido, el extraterrestre Carlitos y la nueva era del tenis. Un detalle del «estratega» Nole: esta vez no le salió bien la jugadita de irse al vestuario 7 minutos intentando cortar la furia de Alcaraz: se le acabaron las «sucias artes» al grandísimo Nole.. Ya solo le quedó romper la red con la raqueta, pero tampoco lo consiguió. Se te acabó tu reinado… Y VIVA EL NUEVO REY ALCARAZ I!!!!!!!