El jugador murciano mejora el resultado del año pasado con una auténtica exhibición ante el heleno. Alcaraz sólo tuvo dudas a la hora de cerrar el partido, llevando Tsitsipas el tercer set hasta el tie-break. El viernes se enfrentará por segunda vez a Djokovic, quien ha conseguido remontar ante Khachanov un partido que se le había complicado (4-6, 7-6, 6-2, 6-4).
Hablar de la derecha y de la ultraderecha está de moda. En el tenis actual hay muchos más jugadores que utilizan su derecha para jugar que los que utilizan el brazo izquierdo. Esto, que no deja de ser más que un simple dato estadístico, pone de manifiesto un hecho objetivo: hay más jugadores diestros, o sea, de derechas,… porque diestros a estas alturas, lo son todos. El análisis de esta simple fotografía de la situación se está calificando como la llegada de una ola reaccionaria que arrasa en el circuito. Hoy debatían en la Phillipe Chatrier dos jugadores diestros con, muy probablemente, las dos mejores derechas del tenis actual. La derecha extrema, y la extrema derecha, de Alcaraz se ha mostrado muy superior a la derechita acomplejada del griego.
Carlitos no deja de sorprendernos. El partido de hoy no ha existido. No recuerdo un partido tan desequilibrado entre dos Top5 desde la final de Roland Garros de 2008, en la que Nadal maltrató a su amigo Federer cediendo sólo cuatro juegos. Lo del balear tiene más mérito porque lo hizo en la final, pero démosle tiempo al zagalico porque, poco a poco va engullendo los récords que se le ponen por delante.
Alcaraz ha saltado a la pista como un rodillo que no se detiene ante nada ni nadie. Enfrente un Stefanos Tsitsipas que, con sus elogios hacia Alcaraz, parecía estar ya justificando lo que iba a ocurrir. ¿Realismo o signo de debilidad? Contra los hechos inevitables puedes luchar, pero al final estás convencido de que, hagas lo que hagas, no vas a poder modificar el destino. Ha bastado con ver el primer set para darse cuenta de que Tsitsipas no exageraba, ni un poquito, cuando hablaba del actual número 1 del mundo. El servicio de Carlitos le permitía coger rápidamente su derecha desde la que destrozaba a su rival, bien con un golpe directo, bien con una dejada. Ni Apostolos sabía qué predicar para ayudar a su discípulo. A veces es mejor esperar a que escampe porque, contra los designios de la Naturaleza, es imposible luchar: 6-2.
El temporal continuó durante el segundo set. Alcaraz era un fenómeno natural contra un pequeño jugador que sólo portaba un simple paraguas. El español disfrutaba del partido, sintiendo la bola y poniéndola donde quería en todo momento, siempre lejos del alcance del heleno. El finalista de la edición de 2021 de Roland Garros empezaba a darse cuenta de que, en esta ocasión, tampoco se alzaría con el título: 6-1.
Todo iba perfecto. Alcaraz no perdía la concentración, a pesar del resultado, y conseguía un nuevo break en el tercer set con lo que parecía que iba a ser un rápido final en poco más de hora y media. Pero, dos pelotas de partido desperdiciadas por el español con el servicio de Tsitsipas y las dudas con el suyo provocaron el único break sobre el saque de Alcaraz. Un poco de tensión no venía mal para lo que ha sido un auténtico paseo militar. El griego forzó la muerte súbita para maquillar el que podía haber sido un resultado escandaloso, como lo fue la superioridad de Carlitos.
Tsitsipas ha perdido los cinco debates que ha dirimido hasta ahora con Alcaraz, quizá por eso ya esté pensando en proponer otra más, pensando como algún otro que, a la sexta podrá superar a su contrincante. En cambio, Carlitos, cegado por la trayectoria que lleva, ya no piensa en el griego. Él, lo único que quiere es debatir con el líder del tenis total, al que no será tan sencillo superar, por mucho que los sondeos no sigan dando un duro por él. El viernes, partidazo.
Buen partido de cuartos pero el presagio para el vienes no es tan claro como hoy.
Esperemos el desarrollo de los acontecimientos.
Si trasladamos a las pistas el % de zurdos de la población mundial (10-12%), lo normal es que haya muchísimas más derechas que zurdas.
Y si tenemos en cuenta los emolumentos de esta gente, es previsible que jueguen más cómodos a la derecha.
2 sets para enmarcar y un tercero para no olvidar de cara a semis contra Nole. Esperemos que se tome también la melatonina de Tsitsipas.
Y digo yo: ¿No le sobra calidad a esta y a las demás crónicas, para ser publicadas en cualquiera de los periódicos deportivos de nuestro país?
Mientras tanto disfrutemos nosotros de su lectura y sigamos, al menos yo , aprendiendo tenis. ¡Dicho queda!