Alcaraz pasa sin problemas de ronda, al igual que Zverev, quien será su próximo rival en el Mutua Madrid Open en una reedición de la final de 2022, pero en octavos. Munar remonta ante Arnaldi y se enfrentará en la siguiente ronda ante Altmaier. Bautista no cierra la remontada ante Khachanov. Davidovich se impone al insolente Rune en un partido envuelto en polémica.
La tecnología se ha ido introduciendo paulatinamente en el mundo del deporte desde mediados del siglo pasado. La foto finish nos sacó de dudas en esos apretados finales de las pruebas de velocidad de los Juegos Olímpicos de Londres 1948, en los que el ojo humano no era capaz de apreciar que atleta superaba la meta en primer lugar. Casi medio siglo después, las máquinas se erigieron en los propios competidores del deporte con el reto de Deep Blue contra Gary Kasparov. La supercomputadora venció al mejor ajedrecista de todos los tiempos una partida, pero no el encuentro que se jugaba al mejor de 6 partidas. Desde hace unos años el fútbol también padece esta intromisión con la llegada del VAR que, en muchas ocasiones, sigue manteniendo a profesionales y aficionados en la entretenida polémica que no resuelve dudas. En el tenis, desde 2005 disfrutamos de avanzados sistemas de imagen que permiten detectar con precisión quirúrgica el bote de las pelotas. Da igual que se llame como un zorro o como un halcón, el caso es que el sistema ha servido para colaborar con los jueces de una forma inmejorable, sobre todo en superficies duras en las que la bola no deja marca.
Esta noche, en la Caja Mágica hemos visto como las máquinas no sólo se equivocan sino que, además, son incapaces de rectificar. Durante el partido que enfrentaba a Holger Rune y Alejandro Davidovich Fokina, un servicio claramente fuera del danés, con la confirmación visual del juez de silla, el FoxTenn ha movido la marca hasta llevarla a la línea. Todos sabían que la máquina se equivocaba, pero vivimos tiempos descreídos para la razón. Ni el supervisor ATP, ni Bernardes, ni el mismísimo Rune, que sabía que la pelota se había ido fuera, han sido capaces de poner un poco de cordura en tamaño error.
Davidovich, más cabreado con el dichoso artilugio que los artesanos del s. XVIII con las primeras máquinas que anunciaban la Revolución Industrial, sacó su lado más visceral para devolver la cordura al partido. El set se resolvió en la muerte súbita del lado de un malagueño catapultado por un público enfervorecido con el español y enervado contra un danés que, con sus gestos, retaba a la afición madrileña.
El segundo set iba por los mismos derroteros que el primero, con los jugadores enfrentados, el público provocando y Bernardes haciendo funciones de mediador entre las tres partes. Ambos jugadores vacilaban al mundo con absurdas peticiones de revisiones que sólo pretendían ridiculizar la innecesaria tecnología en una superficie que deja huella. Con 5-4 y 30-30 para Davidovich, el malagueño cometió dos errores que le lastraron lo suficiente para entregar el set por 7-5.
Ya de madrugada, tocaba decidir en un tercer set otro maratoniano partido de este Mutua Madrid Open. La genialidad del danés y la competitividad del español les permitieron mantener sus servicios hasta el octavo juego en el que intercambiaron roturas. Davidovich desperdició su servicio para finiquitar un partido de infarto que volvió a irse al tie-break en donde, estaba claro que el malagueño hoy era intratable. Set y partido para Alejandro Davidovich Fokina en una de las más importantes victorias de su carrera.
Otros partidos de la jornada
Dimitrov no opuso resistencia a un Alcaraz ya más adaptado a la tierra madrileña, Zverev recupera su idilio con Madrid ante un Grenier que sólo le hizo un juego. Bautista naufragó en la orilla después de haber remado más de dos horas ante Khachanov. El polaco Hurkacz se atasca ante Coric y del duelo de alemanes, Altmaier-Hanfman se lo llevó el primero para verse las caras contra un Munar que está viviendo el mejor Master1000 de su carrera.
Tras la jornada de hoy, ya conocemos los primeros cuatro enfrentamientos de octavos de Madrid, pero lo que verdaderamente hemos aprendido hoy es que, como dijo Cicerón, de humanos es errar, pero sólo los estúpidos perseveran en el error. Esta noche las máquinas se han equivocado y Rune ha perseverado en su habitual actitud provocadora.
Hay cosas que no dejan de sorprendernos. La tecnología, aunque parece hecha para ayudarnos, no son pocas las ocasiones en las que confunde o, incluso, erra. Menos mal que los humanos están ahí para enmendarlo y Davidovich, con mucha emoción incluida, consiguió hacerse con el triunfo.
Ya lo es… pero el día que Rune corrija su equivocada actitud, tendremos en el plantel de grandes tenistas, un top5 permanente, hasta entonces este joven, es otra cosa.