Norrie vence a Alcaraz en el ATP500 de Río de Janeiro por la aparición de las molestias en la pierna derecha que ya impidieron al murciano jugar en Melbourne. El británico, que perdió el primer set e iba 3-0, 0-30 abajo en el segundo, se vio favorecido por la falta de movilidad de su rival. Carlitos, que repetía la final de la semana pasada ante Norrie en Buenos Aires, es duda para jugar en Acapulco.
El tenis español no goza de buena salud. No me estoy refiriendo a que no seamos una de las principales potencias de este deporte a nivel mundial, sino a que, cada vez que uno de los nuestros salta a la pista o hace un gesto extraño, nos echamos a temblar. A las constantes averías que le están saliendo últimamente al chasis de Nadal, hay que añadir ahora esos fallos en las jóvenes piezas del bólido murciano.
Anoche, en uno de los torneos fetiche de Carlos Alcaraz, en el que ganó el año pasado su primer ATP 500 y, hace tres, su primer partido ATP, el murciano volvió a sentir un dolor que rápidamente hizo que su excelente movilidad se paralizara. Lamentablemente ocurrió cuando ya todos nos frotábamos las manos y el jugador británico estaba a punto de entregar la cuchara. Para ese momento ya había perdido el primer set por 7-5 en una manga en la que el marcador no reflejó la supremacía impuesta por el joven tenista español. Norrie, agotado de dos intensas semanas sin descanso sobre las tierras de Buenos Aires y Río, ofrecía un lenguaje corporal que anunciaba una derrota próxima. Con tres juegos abajo y 0-30 con su servicio, el británico estaba a merced del ciclón de juego murciano. Pero, en uno de esos excesos corporales a los que nos tiene acostumbrados la salvaje criatura de El Palmar, volvió a notar el pinchazo que le alejó del Open de Australia.
Al agotado y moribundo Cameron Norrie se le acababa de aparecer la Virgen y mutó en su primo Chuck, capaz de buscar espacios que ahora las piernas de Alcaraz no podían explorar. El 0-3 del segundo set se convirtió rápidamente en 6-4 para el británico gracias a las prisas de su rival por terminar los puntos.
Cuando todos pensábamos que Carlitos se rendiría, ideó un plan para darse una última oportunidad: jugársela con golpes ganadores a las primeras de cambio. Hasta en eso Alcaraz es muy bueno. Norrie se veía desbordado por las derechas, las dejadas y los servicios del murciano que llevaron el set casi al tie-break y que, aunque cayó del lado del más sano por 7-5, bien podría haberlo hecho del lado de Alcaraz.
Ahora toca pasarse por el pediatra para ver si es conveniente jugar en Acapulco. Todo parece indicar que sería más prudente descansar y tratar esas molestias de cara a los dos primeros Master1000 del año, Indian Wells y Miami, que fue el torneo que nos lo confirmó. Ahora, un año después, parece que nos ha mirado un tuerto.
Decepción es mi calificativo. No me gustó nada el juego de ALCARAZ bien por lesión o por algo que desconocemos, un juego irregular a veces apático errores no forzados. Algo no funciona para ser NÚMERO UNO
Pues esto es lo que más temíamos que podía pasarle al murciano. Ojalá no se convierta en el lastre de su carrera. Tiene mucho que pulir y puede acabar siendo muy grande, pero las lesiones pueden pasarle factura, especialmente en el plano anímico.