Djokovic escenifica un nuevo capítulo de sus lesiones que le permiten jugar a buen ritmo para superar a Dimitrov en tres sets. Bautista acaba con el sueño de Murray y se convierte en el único español que llega a la segunda semana del Open de Australia.
Hace tan sólo dos años, o sea, la última vez que anduvo por Melbourne, Novak Djokovic ya nos interpretó un sainete como el que está protagonizando en esta edición. En 2021 fueron las molestias en el músculo abdominal las que le hicieron llamar en repetidas ocasiones al fisio. En esta edición, los galenos andan preocupados del músculo femoral de su pierna izquierda. En 2021 acabó ganando el torneo. No descarten que pueda repetirle. O mejor dicho, no se fíen de sus males porque como se dice en el Tenorio, «los muertos que vos matáis, gozan de muy buena salud.
Esta mañana, noche en las antípodas, los gestos de dolor, estiramientos y demás movimientos extraños han sido habituales ante Dimitrov. El búlgaro, como de costumbre, se vuelve vulgar cuando de definir se trata. Grigor es capaz de jugar de tú a tú al más pintado, pero a la hora de cerrar los partidos, o como hoy, los sets, acaba mostrando sus debilidades. En el primer set desperdició un servicio para llevarse la manga, en el segundo no supo mover a su rival y en el tercero, cuando se dio cuentas de que la merma física del serbio era real ya era demasiado tarde. Total, otra derrota ante Djokovic, y ya van 10 en los 11 enfrentamientos entre ambos. Dimitrov es el vivo ejemplo de jugador llamado a sustituir a Federer y que se ha tenido que conformar con un Masters en 2017 y la nada desde entonces.
Djokovic parece que no está al 100%, pero su organismo es capaz de autocurarse. Del serbio nunca hay que fiarse, esa es la lección que debe aprender su próximo rival, Alex de Minnaur. El australiano debería llevarse el partido al terreno físico para marcar las diferencias.
Otro que ofrece un lenguaje cultural pésimo es Murray. Operado de cadera hace unos años, para él, el simple hecho de volver a jugar es motivo de celebración. Resulta complicado entender como alguien que apenas puede moverse con normalidad, se convierta en un verdadero atleta cuando la pelota se pone en juego. Por eso, la batalla que ha mantenido hoy contra Bautista nos da alegría por el bien del tenis. El castellonense ha tirado de mucho oficio y más físico para deshacerse de otro «muerto que goza de excelente salud».
Rober sigue demostrando que empieza las temporadas en un estado de forma extraordinario, siendo el único español en los octavos del primer Grande de la temporada. El lunes se verá las caras ante Tommy Paul, la bestia negra de los españoles, que ante el castellonense tendrá que sacar su mejor repertorio para superarle.
Estos dieciseisavos nos han dejado también sin otro de los favoritos para ganar el título: Daniil Medvedev. Finalista del año pasado, no llegaba en su mejor momento, pero el ruso suele crecerse ante las adversidades. Lo que no esperaba era encontrarse con un Korda tan perfecto como el que se ha encontrado, lo que le coloca como un o de los favoritos para, incluso, ganar el torneo.
Sebastian Korda, Holger Rune, Jannik Sinner, Felix Auger-Aliassime, Jiri Lehecka e, incluso, Ben Shelton, sensación del torneo, ponen de manifiesto que las nuevas generaciones ya están aquí para quedarse. A estos chicos todavía no les atacan las lesiones…, lástima que nuestro Alcaraz haya sido la excepción, porque en caso contrario, seguro que estaría dando guerra. Al contrario que en el clásico romántico de Zorrilla, Carlitos ha sido el vivo que goza de mala salud.
Las nuevas generaciones con sus dolencias e indolencias están sacando de las pistas a las glorias de hasta ayer… Aunque siempre «o casi siempre», queda uno que mentalmente consigue su objetivo bien con su extrategia…., bien con su dolencia…, que aparentemente está muy bien diseñada….., pero ahí esta.
Nuestro Bautista esperemos que bautice a sus oponentes con unas aguas que le separen la victoria hasta el final
Absolutamente cierto todo lo expuesto… tan cierto como lo aburrido que resulta ver una y otra vez el sainete del balcánico.
Cómo reza la excelente película de Billy Wilder: este muerto está muy vivo. Y ya son unos cuantos. Parece mentira que lleven tantísimos años jugando a este espectacular nivel como si no pasara el tiempo. Una absoluta delicia.