Djokovic será su rival, quien persigue revalidar el triunfo de 2021 en el Palais Omnisport, en el que sería su 7º Master1000 parisino. El danés se venga de Aliassime sólo una semana después de que el canadiense le venciera en la final de Basilea.
El tenis es un deporte individual de raqueta en el que cada vez que se pone la pelota en juego no tiene por qué pasar lo que todos los expertos del deporte, la comunidad científica universal, el sanedrín de sabios congregados para tal efecto o el mismísimo oráculo de Delfos reunido de urgencia, han vaticinado. En el tenis nadie es capaz de averiguar para qué lado caerá la pelota después de pegar en la red o si una bola profunda muy ajustada toca o no toca la línea de fondo. Así es este deporte, tan imprevisible como bonito.
Hace tan sólo una semana Felix Auger Aliassime daba cumplida cuenta de las aspiraciones del jovencito Rune, un danés indomable que no para de crecer, señal de que aún no ha llegado a la veintena. Pero hoy, Holger, ha aprendido la lección que tan buen resultado le dio ayer para superar a Alcaraz: afrontar el partido sin ninguna presión. En cuartos se despojó de todo abrigo de responsabilidad porque jugaba ante el nº1 de la ATP. No le fue nada mal, aunque al final Alcaraz acabara retirándose. Lo hizo tres minutos antes de perder ante el ciclón nórdico.
Hoy se enfrentaba al nº 1 del último mes, al ganador de tres torneos en febrero y, sin duda, al jugador en mejor forma del tenis actual: Auger Aliassime. La receta del danés para ganarle, la misma que contra el murciano: valentía, osadía y mucho acierto.
Esta semana no son ni Alcaraz, ni Sinner, ni Aliassime, ni Musetti los que se cuelan en una final ATP para reivindicar el interesante futuro que nos espera a los aficionados. En París-Bercy será Rune otro miembro de la Next Gen que adelanta el futuro para quebradero de cabeza de los rivales.
Mañana el rival será Djokovic. El tenis es imprevisible, pero no siempre. El serbio gana casi el 90% de las veces que sale a pista y hay jugadores a los que, a pesar de estar mejor colocados que él en el ránking ATP, les tiene bien cogida la medida. Uno de ellos es Tsitsipas. De las 11 veces que han jugado, 9 veces ganó Nole, las 8 últimas fueron para el de Belgrado. Hoy el heleno ha vendido cara su derrota llevando el partido, tras remontar el 6-2 inicial, al tie break del tercero. Los aciertos del griego han sido desactivados in-extremis por Djokovic, a quien le está sentando perfectamente la inactividad.
Una vez más, esta semana es en París-Berçy un representante del Big3 se resiste a abandonar los laureles del éxito y se lo disputará contra la nueva hornada, a los que ahora llaman la Generación de Cristal. De la Generación Z, los nacidos entre 1990 y el año 2000 seguimos sin tener noticia.