Intenso viernes de tenis en el Real Club de Tenis Barcelona con los octavos y cuartos en una misma jornada. Los favoritos Tsitsipas y Ruud perdieron sus opciones contra la Armada española, representada por Pablo Carreño y Carlos Alcaraz. Los españoles jugarán las semifinales ante Schwartzman y Alex de Minaur.
La pertinaz lluvia que cayó durante toda la jornada del jueves, en la que sólo se pudieron acabar los dos partidos de dieciseisavos que quedaban por concluir, el de Tsitsipas y Dimitrov, últimos representantes de los octavos del Conde de Godó, provocó que este viernes haya sido un día intenso de tenis en el Real Club de Tenis Barcelona.
La jornada matutina presentó unos octavos de final con enfrentamientos que se dirimieron en rápidos sets corridos, salvo la ajustada victoria de Carreño ante Sonego y la agónica de Cameron Norrie ante Marton Fucsovics. El cielo despejado permitió la maratoniana jornada de tenis con partidos aún más interesantes. Se quedó una tarde preciosa para los cuartos.
Sin duda el plato fuerte era el partido que enfrentaba a la principal promesa del tenis mundial y al jugador más en forma sobre la tierra batida que viene de ganar el Master1000 de Montecarlo: Alcaraz-Tsitsipas. Una vez más, el murciano demostró que le tiene cogida la medida al heleno y, con la victoria de hoy, suma 3-0 en los enfrentamientos entre ellos. El griego parece desesperado ante el vendaval de juego de Alcaraz. Ya ha reconocido en diferentes ocasiones, cuando le han preguntado en rueda de prensa, que no ha visto jamás a nadie de esa edad pegándole con tanta violencia a la bola. Hoy la desesperación ha llegado hasta lanzar un bolazo contra el cuerpo de Alcaraz en el set-ball de la primera manga. Peor ha sido el intento de parar el ritmo de Alcaraz con una visita desesperada al vestuario con 3-0 abajo que le ha costado iniciar el siguiente juego con dos puntos en contra. Por momentos, el juego de Alcaraz ha rozado la perfección con golpes muy profundos y durísimos combinados con inimaginables dejadas a las que no podía llegar un desesperado jugador griego. El duelo del mediterráneo cayó, una vez más, del lado español.
Más al norte, tanto en España, como en Europa, Gijón y Oslo se veían las caras con otro duelo de gran interés: Carreño y Ruud. Dos especialistas de la tierra batida y jugadores que destacan por su fiabilidad y regularidad en el circuito. El vikingo empezó con la letalidad propia de su juego hasta llegar a llevarse el primer set. En el segundo disfrutó de un match-ball en un punto que Carreño defendió con sangre, sudor y lágrimas. El gijonés levantó hasta dos puntos de partido más y, en un agónico tie-break, colocó las tablas en el partido y al público, enfervorecido con el español, que llevó en bolandas al gijonés hasta las semifinales.
La Armada española se verá mañana las caras contra el «peque» Schwartzman, que acabó remontando un set a Auger-Aliassime, y contra el hispano-australiano Alex de Minaur, mucho más descansado que el británico Norrie después de que éste pasara a cuartos tras un maratoniano partido ante Fucsovics y De Minaur símplemente disputara seis juegos contra el sudafricano Harris para pasar ronda.
Mañana, semifinales, con permiso de la lluvia.