Primer Master1000 para el polaco en una final inédita, en la que la experiencia se ha impuesto a la osadía. Sinner dejó pasar un servicio para llevarse el primer set
HURKACZ ASALTA EL FORTÍN DE MIAMI
Nadie hubiera apostado al empezar el primer Master 1000 de 2021 que la final la iban a protagonizar dos jugadores colocados más allá del puesto 30º de la ATP. Eso sí, tanto Hurkacz como Sinner nos han estado dando pistas durante los últimos meses. El polaco empezó de la mejor forma posible el año ganando en Delray Beach, el italiano hizo lo mismo en Melbourne y despidió 2020 con su primer triunfo ATP en Sofía.
Esta tarde en Key Biscayne, en las instalaciones del Crandon Park, aunque los protagonistas no han sido los esperados, el espectáculo ha sido de primera. Hubert Hurkacz ha impuesto su mayor experiencia para alzarse con su primer Master 1000. Poquito a poco, como sin querer, han desactivado el juego de tres de los jugadores más agresivos del circuito y que en mejor forma están: Tsitsipas, Rublev y Sinner.
Hoy, de nuevo, Sinner tardó en coger el ritmo del partido, pero cuando lo hizo mostró todo su potencial. Asusta ver de lo que es capaz de hacer este chico, llamado a liderar una época en el tenis. Pues bien, con 6-5 a favor y servicio parecía que no iba a tener compasión de su amigo y compañero de dobles. Pero no fue así. El brazo recogió todas las inseguridades que en ese momento pasaron por la cabeza de una adolescente de 19 años. El tie-break fue coser y cantar para Hurkacz.

La pájara se le alargó al italiano que, de repente, se encontró con 4-0 abajo y dos bolas de break. Los errores no forzados de Sinner alcanzaban niveles industriales y Hurkacz no tenía más que continuar son su especialidad, ser un muro…, eso sí, con mucha calidad. El polaco se llevó el susto con el break del italiano pero el destino estaba esta tarde por no concederle a Sinner la gloria que, dentro de muy poco, empezará a saborear.
Mientras tanto, el que lo celebra es Hurkacz. Con tan sólo 23 años ya ha ganado dos torneos en 2021 y ambos, a costa de dos pipiolos imberbes que no tardarán en tomarse la revancha: Korda en Delray Beach y Sinner en Miami. Hay quien ya cuestiona si lo de Hurkacz es un caso de maltrato infantil.