El búlgaro despliega su mejor juego para superar a Thiem en tres mangas. Karatsev remonta ante Auger-Aliassime para seguir en su semana grande.
Grigor Dimitrov era el claro ejemplo de la generación perdida por la longevidad del Big-Three. Desde hace un par de años parecía haber bajado los brazos y, del nº3 que ocupó en 2017, había caído más allá de los 20 primeros. Pero parece ser que el parón pandémico le ha servido para afrontar un nuevo intento para hacer cosas grandes. Todos sabemos que el búlgaro tiene suficiente calidad para mucho más que un Master Finals y un Master1000 en Cincinnati.
Hoy lo ha demostrado ante Thiem, a quien ha superado con un verdadero recital de golpes profundos y fiabilidad con su derecha. El austriaco no podrá repetir la final de 2020 y Dimitrov buscará repetir su mejor resultado en Australia, cuando en 2017 perdió en la penúltima ronda contra Nadal en un inolvidable partido a cinco sets: 6-3, 5-7, 7-6, 6-7, 6-4
Para repetir ese objetivo tendrá que deshacerse del que está siendo la sorpresa del torneo: Aslan Karatsev. Hoy parecía que todo retornaría a la normalidad con los dos primeros sets de Auger-Aliassime. Pero en ese momento, el ruso ha soltado nervios y ha vuelto a mostrar ese juego descarado y agresivo que nos está sorprendiendo a todos y que es impropio de un jugador de 27 años que nunca había conseguido tan buenos resultados en el circuito.
En cualquier caso, del cuarto de final Dimitrov-Karatsev saldrá un semifinalista que muy pocos hubiesen acertado en una hipotética quiniela inicial.