Enemigos públicos, el ruso no baja las revoluciones ante Schwartzman a pesar de saberse ya clasificado y esperar a Nadal en semifinales
El tenis, como la vida, da vueltas sin parar. A veces te pilla arriba y disfrutas de cuanto estés haciendo, y otras, estás debajo y no paras de lamentarte por lo injustificado de la situación. Hoy la cara ha sido para Medvedev y la cruz para el argentino. Su enemistad es pública. No se caen bien y el cruce de declaraciones ha sido vox populi. Quizá eso haya sido una motivación para que hoy el ruso fuera implacable con Diego: 6-3, 6-3.
Medvedev ha pasado una temporada que podría clasificarse como gris. Raquetas rotas, warnings, derrotas inexplicables y demasiados partidos para lo que era esperable en la trayectoria de un jugador que vivió 2019 como el año de su despegue. En 2020 sólo tenía previsto colocar en su haber las semifinales del US Open que perdió ante Thiem. Pero, de repente, cuando ninguno lo esperábamos, llegó París-Berçy. El ruso se reencontró consigo mismo y con su mejor juego. Allí ganó en la final a Zverev.
Ahora está en semifinales del Nitto Masters Finals y presenta su candidatura con la solvencia que le otorga haber ganado los tres partidos de la fase Round Robin sin perder un sólo set. La vida da muchas vueltas. El año pasado, también colocado en el grupo de Nadal, se despidió del torneo sin ganar un sólo partido.
Schwartzman también ha vivido la semana como una montaña rusa. Empezó ilusionado por estar entre los elegidos. Luego fue presa de los nervios y la tensión y hoy ha padecido el rigor de la seriedad de Medvedev que no ha bajado el listón a pesar de tenerlo todo decidido. Aún así, «el peque» debe dar por positiva la experiencia de esta semana. No todos llegan a jugar un Masters.
Mañana, Medvedev-Nadal en semis. El de mañana será su cuarto enfrentamiento y el ruso aún no ha podido vencer al balear, que ganó en la Round Robin del Masters del año pasado y en las finales del US Open y del Master1000 de Canadá. Todo está listo para mañana en el que el ruso viene con la vitola de favorito por su trayectoria final de este año, pero Nadal es un gigante para todos.