Sinner-Madrid

El día que Dios se puso a repartir a los buenos profesionales por los países del mundo, a España le reservó los políticos corruptos y los tenistas gloriosos. Después de Filesas, Gürtels, ERES y demás tramas de corrupción, nadie podía imaginar que llegaran nuevos casos protagonizados por quienes llegaron al poder gracias a la denuncia de mordidas anteriores. Tampoco, nadie en su sano juicio, podía imaginar que tras la generación de Moyá, Corretja y Ferrero pudiera llegar Nadal para arrasar todos los registros conocidos hasta ese momento. Menos aún, se podía pensar que, en tan sólo un par de años, la llegada de Alcaraz nos hiciera olvidar glorias pasadas con 7 Grand Slams, con tan solo 23 años. Pues aún hay más. Han bastado unos días para que, tras la confirmación de la lesión, que mantendrá al murciano unos meses apartado del circuito, emerja un nuevo e ilusionante relevo del tenis español: Rafael Jódar. Si seguimos la progresión decadente de los servidores públicos, me espero cualquier cosa de lo que se trata estos días en el Supremo.

Ha tenido que llegar Sinner al Tribunal de la Caja Mágica, el más importante del tenis español, para despertar a Rafa Jódar de su sueño madrileño. Con tan sólo 19 años ha plantado cara al actual nº1 de la ATP. Tras un inicio dominador de Rafa, en la que perdió una opción de break, el italiano puso la directa para pasar del 2-2 al 6-2 en un santiamén. Jódar consiguió liberarse de la presión de los juegos finales del primer set y saltó a la pista para disputar el segundo sabiendo que no tenía nada que perder. Ahí llegaron los peores momentos del jugador de San Candido, con un Jódar crecido al servicio y muy agresivo al resto. Él único lunar que hoy puede achacarse a la actuación de Rafa es no haber aprovechado ninguna de las innumerables opciones de rotura del servicio de Sinner de las que ha dispuesto en el segundo set, aunque, para ser justos, ha sido más mérito del italiano salvarlas, que demérito del pepinero desperdiciarlas. Al final, el set, y el partido, se fueron a las arcas del transalpino en un tie-break en el que el Sinner no tuvo compasión con un jugador que está llamado a hacer grandes gestas.

En el banquillo del Supremo hemos visto a acusados más inquietos que Tsitsipas el día del padre. En cambio, en el de Jódar reina la tranquilidad de quien sabe que tiene un pasado impoluto y un futuro cargado de triunfos y grandes torneos. Mucho me temo que, algunos que yo me sé, los verán entre rejas.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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