Casper Ruud gana su primer torneo bajo techo en Estocolmo mientras Auger-Aliassime hace lo propio en Bruselas y se convierte en uno de los especialistas bajo techo al ganar 7 de los 8 títulos que tiene es superficies cubiertas. Tanto el noruego como el canadiense están fuera del Master de Turín, pero cuentan con muchas posibilidades de entrar si continúan los buenos resultados en Basilea y París.
Sin necesidad de que vengan Epi y Blas a explicarnos la diferencia entre dentro y fuera, el tenis trata de hacerlo utilizando los anglicismos indoor y outdoor. Es la necesidad que tiene nuestro deporte de polarizarse. Están los que defienden a Zelenski y claman contra Putin, los que felicitan el Nobel y los que no, los que defienden a Muñoz Machado y los que siguen al insigne poeta, cuya mejor oda fue casarse con Almudena Grandes, y, como no, los que prefieren las lechugas porque son más saludables que las indigestas chistorras. Así vamos funcionando en este entretenido mundo que vivimos. Se nos exige siempre posicionarnos a un lado o a otro de la cuestión que se plantee en todo momento. Nos encanta etiquetar, así que, en este juego maniqueo del tenis, destacamos a los expertos al aire libre, como Casper Ruud, y a otros, del tenis bajo techo, como Felix Auger-Aliassime.
El noruego, que llegó a ser nº2 de la ATP y que, hasta en tres ocasiones, ha pisado la final de un Grand Slam, ya ha ganado 14 títulos ATP en su carrera. Pero ha tenido que ser hoy, tan sólo un rato después de que unos ladrones ridiculizaran la habitual prepotencia francesa en el Louvre, cuando Casper Ruud haya ganado el primer torneo bajo de techo de su carrera profesional. Para mayor escarnio de Macron y Lecornu, el escandinavo se ha impuesto a Ugo Humbert por 6-2, 6-3.
Si el noruego no está acostumbrado a ganar bajo techo, Felix Auger-Aliassime no lo está a hacerlo al aire libre. Por eso, no ha querido dejar pasar la ocasión en este ATP250 de Bruselas para alcanzar su primer título de casado. El canadiense, muy ordenado en su juego, suma su tercer título de la temporada, octavo en el circuito, de los que sólo Adelaida fue a cielo descubierto.
A Ruud y a Aliassime, ahora, poco les importa si se recuperan las joyas del Imperio napoleónico o si merece la pena preocuparse por el cambio horario del próximo sábado. A ellos la vida les sonríe. Hace tan sólo un mes que el canadiense contrajo primeras nupcias en Marrakech y el escandinavo acaba de anunciar que será papá en la primavera de 2026. Ellos disfrutan de las mejores vistas de la noria en la que están subidos, en cambio, Rune, lesionado para un año por rotura en el talón talón de Aquiles y Nick Kyrgios, dispuesto a poner fin a su tormentosa carrera deportiva, sufren las peores vistas del paisaje. Pues eso, como la vida misma.