No son muchas las opciones que tienen los jugadores del nivel de Fucsovics y Van de Zanschulp para ganar torneos ATP, por eso, que el magiar sume tres en su carrera deportiva, es algo que hay que destacar encarecidamente. En esta ocasión, se ha aprovechado de la retirada en semifinales de Sebastian Korda, quien partía como favorito para alzarse con el título. Por su parte, el neerlandés, sigue buscando un título ATP que se le resiste y acumula ya su tercera final perdida.
Lejos ya de las alegrías que provocan las jornadas previas a unas merecidas vacaciones, en las que todo está milimétricamente organizado y con las que llevas soñando todo un año, también existen las tristes jornadas de regreso al cotidiano trabajo. Pero, hasta en esos días, también afloran los momentos de júbilo. Un cambio inesperado, una ilusión que nace o, simplemente, una ganga de última hora que se te presenta para aprovechar esos días que ya no recordabas que aún te quedan y que nunca pensaste que podrías disfrutar. En el tenis, pasa lo mismo. Marton Fucsovics y Botic Van de Zandschulp se han encontrado, a finales de agosto, con la oportunidad de ganar el ATP250 de Winston-Salem, algo que no está al alcance de muchos bolsillos.
Entre ferias de importantes ciudades, semanas de descanso playero, rutas por la naturaleza, mastermiles norteamericanos y openusas, también hay tenis en fiestas rurales, como las de Winston Salem, a las que las estrellas del famoseo no le echan muchas cuentas. Ahí, en ese río revuelto de jugadores hambrientos de puntos, es donde se han citado Fucsovics (93) y Van de Zandschulp (73) para repartirse un ATP250 que sirve de previa al último Grand Slam de la temporada.
El húngaro ha aprovechado el buen nivel que ha mostrado durante toda la semana, en la que se ha deshecho de los españoles Bautista y Munar, para dar cumplida cuenta de un insípido Van de Zandschulp, (6-3, 7-6), que deberá seguir esperando para triunfar en alguna de las fiestas del tenis profesional, por pequeña que sea. Ya acumula tres importantes fracasos en sendas finales. Parecería que hubiera caído un maleficio sobre él por haber sido el responsable de la derrota de Alcaraz en la primera ronda del USOpen 2024 y el verdugo de Nadal en la Copa Davis en el que fue el último partido del manacorí en su carrera. Eso no se hace, Botic, así que, en el pecado llevas la penitencia.