Fils-RG

El tenis francés sigue fracasando en su icónico Grand Slam. Las lesiones, el agotamiento físico y la falta de nivel dejan huérfano de franceses a la segunda semana de Roland Garros. Sinner y Alcaraz marchan con paso firme hacia la final. Djokovic y Zverev se ven favorecidos por un cuadro muy despejado y Bublik sorprende colándose en octavos del Grand Slam de su odiada tierra batida. Medvedev, Tsitsipas y Ruud mantienen su línea descendente con sendas derrotas en las rondas iniciales del torneo.


Llevamos más tiempo sin ver a un francés levantar la Copa de Mosqueteros que viendo como agreden en público a su Primer Ministro. Hace 42 años que Yannick Noah levantaba los dos brazos para mostrar el ansiado trofeo parisino. En cambio, esta misma semana, a Brigitte Macron le ha bastado con un sólo abrazo para levantar la cara de su muñeco conyugal. Durante estas cuatro décadas, nuestro vecino del norte, ha visto pasar generaciones de grandes jugadores como Leconte, Forget, Pioline, Tsonga e, incluso, Gasquet, fracasando en la terrible tarea de ser profetas en su Tierra; la tierra batida de Roland Garros. La famosa «Grandeur» francesa, cada día, está más cuestionada en este mundo globalizado al que se le ha extirpado de la cultura, el mérito, la tradición y los gustos distinguidos de antaño. En esta edición de 2025, la de la despedida del jugador Béziers, no aparecían jugadores galos entre los favoritos, pero tampoco esperábamos esta ausencia total de franceses en el cuadro al acabar la primera semana del Grand Slam parisino. Mucho me temo que, visto lo visto, la organización del torneo, ahora, lamenta no haberle dado una invitación a Brigitte.

La ausencia de jugadores franceses se ha vivido con el mismo malestar que se recibe una galleta bien dada y que, al mismo tiempo, se intenta disimular para que parezca que nada malo ha ocurrido. La Federación de Tenis Francesa ha padecido las lesiones de Humbert y Fils, las dolorosas derrotas de los veteranos Gasquet y Monfils, el paso de los años tiene un precio hasta para Gael, y por las esperadas despedidas de Moutet y Halys, que bastante hicieron con pasar la primera ronda. Por eso, los que mueven los hilos del tenis francés, han preferido desviar el foco hacia fastos que preparan mejor que el de la competición, como han sido los homenajes a Nadal y Gasquet por sus exitosas carreras deportivas. No hace falta decir que la del primero más que la del segundo, contabilizando un 18-0 a favor del español en sus enfrentamientos particulares.

La situación de nuestra Armada tampoco es para tirar cohetes. El bofetón que nos han repartido esta semana es digno de mención. Si sacamos a Alcaraz de la ecuación, las incógnitas de nuestro tenis ya están despejadas. El resultado es negativo. Bautista y Pedro Martínez cayeron en primera ronda ante rivales que están en mejor forma que los nuestros (Rune y Shapovalov). El jerezano Pablo Llamas perdió con dignidad ante un Davidovich que, posteriormente, se desinfló en la siguiente ronda ante Lehecka. Ramos Viñolas se despidió de Roland Garros con derrota ante Ruud, Landaluce no pasó de la previa y Carreño continua con su lenta recuperación, cayendo en segunda ronda ante Tiafoe. Mención especial merece Jaume Munar, quien se vio perjudicado por una encerrona perpetrada por un Fils lesionado y un público fanatizado que ha olvidado las buenas formas de este deporte, para favorecer a su jugador en un quinto set de infarto.

Tampoco va a ser el torneo de Fonseca, ni de Mensik, ni de Misolic, ni de Lehecka. Las caricias que recibieron por parte de la prensa a su llegada a París se han convertido en verdaderos guantazos que los tienen ya fuera del torneo. Por lo pronto, la verdadera sensación de este Roland Garros 2025, se llama Alekxandr Bublik. Este alargado personaje del tenis actual, quien no teme posibles filtraciones de las cloacas del circuito porque ya se encarga él de esparcir sus heces al mundo. Nació en el oblast de Leningrado, pero se hizo kazajo por dinero, desprecia el tenis y reconoce que únicamente juega para que él y todas sus castas vivan bien y, por encima de todo, odia la tierra batida. Si a Bublik se le hiciera una serie Netflix, sí que se dispararían las críticas por su falta de profesionalidad. Este personaje del tenis dejaría, al mismísimo Ábalos, a la altura de una zapatilla si contáramos el número de fiestas a las que asiste, ya sean en Paradores o no. El caso es que, a pesar de todo esto, ha ganado a De Minnaur y ya está en octavos.

Hoy empieza el torneo en sus rondas importantes. Alcaraz busca mantener el equilibrio mental que está demostrando, durante toda la semana, para superar a un Shelton que, en esta superficie, está a años luz del murciano. Sinner se las verá ante un descansado Rublev, que se ha aprovechado de la lesión de Fils para pasar una ronda sin jugar. Y, tanto Zverev como Djokovic, tienen rivales asequibles (Griekspoor y Norrie) para pasar a cuartos de final. Lo más interesante de los octavos se reserva para el duelo Rune-Musetti, del que previsiblemente saldrá el rival de semifinales de Carlitos.

A modo de resumen de esta primera semana, nos quedamos con el homenaje a Nadal, los fracasos de Medvedev, Tsitsipas y Ruud y, sobre todo, con que, Francia, vuelve a sufrir un terrible guantazo que va directamente contra su histórico orgullo nacional: Ni Fils, ni Monfils. Ni Humbert, ni Herbert. Ni Halys, ni Moutet. Ni Gaston, ni Muller. Ni, por supuesto, Gasquet, se han repuesto de la torta, con la mano abierta, que han recibido antes de bajar por la escalerilla del avión que les hubiera llevado a la segunda semana de Roland Garros. Quién les iba a decir a los parisinos que, a estas alturas del año, el PSG les iba a dar la única alegría del día y, ésta, no fuera gracias a Mbappé, sino a un entrenador asturiano. Otra vez un español tenía que llegar a París para engrandecer una institución francesa. Eso sí que es una bofetada bien dada.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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