Rune-Tsitsipas

La primera ronda del USOpen nos deja las primeras bajas inesperadas del cuadro con las derrotas de Holger Rune y Stefanos Tsitsipas ante rivales de menor nivel. Ambos jugadores viven sus peores horas como tenistas profesionales e intentan buscar soluciones que detengan sus caídas en el ranking renovando sus «compañías».


Sunita Williams y Barry Wilmore salieron desde el Centro Espacial Kennedy con la habitual ilusión de quien se dispone a dar una vuelta por el espacio. Jamás pensaron que lo suyo acabaría siendo una prueba extrema de convivencia. Problemas técnicos en la nave espacial Boeing Starliner han aconsejado que ésta regrese sin tripulación. Lo que iba a ser una estancia de 8 días para la pareja de astronautas se va a alargar ahora hasta febrero de 2025. La cosa es más grave de lo que podría parecer para un sitio sin gravedad. En el tenis, Holger Rune y Stefanos Tsitsipas llevan meses, e incluso años diría yo, detenidos en su evolución de juego, afectados por tener que soportar la convivencia agotadora de unos familiares metidos a entrenadores y asesores.

La convivencia debe ir ligada al afecto, al respeto, a la educación, a la afabilidad de cada uno y al espacio del que se dispone. Por eso, aunque pudiera parecer lo contrario, los jugadores no disponen de mucho espacio durante los 11 meses que se pasan disputando torneos por todo el mundo. Los tenistas, como los astronautas en medio del inmenso espacio sideral, no disponen del espacio suficiente para garantizar una convivencia recomendable que favorezca sus resultados deportivos.

Stefanos Tsitsipas está acostumbrado a compartir su espacio con la familia. Como buen mediterráneo acostumbra a llevarse el trabajo a casa y, sobre todo, la casa al trabajo. Su padre, Apostolos, ha hecho las veces de padre y entrenador hasta hace pocas semanas, cuando la convivencia se ha vuelto imposible. Las faltas de respeto, que durante estos años se han regalado públicamente, dejaban claro que la relación acabaría por estallar. Tampoco la actitud inquisitorial de la madre, empeñada en regañar a su vástago tras cada fallo contribuía a mejorar la convivencia. El caso es que el griego parece en plena decadencia deportiva. Alejado del Top10 ya no cuenta en las quinielas para ganar en los grandes torneos. Ahora, en el USOpen, Tsitsipas cae en primera ronda ante Kokkinakis. Al heleno la convivencia le ha pasado factura pero, como buen homínido, comete la torpeza de entregar ahora su espacio a Paula Badosa, dejando claro que el tenis ya no es prioritario en su vida. Lo que no digo yo que sea un error.

Más al norte de la misma Vieja Europa, se desvanece, como un azucarillo, otro Enfant Terrible del tenis: Holger Rune. El danés ha vuelto a decepcionar a sus seguidores con un nuevo fracaso que le aleja de su sueño de construir un nuevo BigThree con Alcaraz y Sinner. Es más, Holger ya vaticinó que en pocos años tendría tantos Grand Slams como sus compañeros de generación. Desde entonces no levanta cabeza y ya va por el puesto 15 de la ATP, cuando hace justo un año era el cuarto mejor jugador de la ATP. Su indomable carácter tiene mucho que ver con este descenso a los infiernos que estos días se han materializado con la derrota en primera ronda ante Nakashima, pero también la alargada sombra de esa señora de los rabillos pintados a la que llama «mamá» y que hace las veces de representante, asesora…, y madre. Un caso más de convivencia forzada que acaba haciendo un flaco favor a quien se pretende ayudar.

Hay más ejemplos de estos casos de aglomeración espacial que tan insalubres acaban siendo en el circuito del tenis y fuera de él. La solución casi siempre se resuelve con tenistas y familiares tirándose los trastos a la cabeza. A mí, lo que me preocupa es cómo soltarán su presión Sunita Williams y Barry Wilmore en un espacio flotante en el que los objetos ni siquiera pesan.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «RUNE Y TSITSIPAS FUERA DE LA ÓRBITA DEL TENIS»
  1. Al margen de lo que puedan o no influir los familiares, se me ocurre pensar que quizás y con demasiada frecuencia, los medios de comunicación deportiva, elevan a los altares o empujan a los infiernos sin excesivos argumentos, sin olvidar que llegar, tiene su dificultad, pero mantenerse es otra cosa… lo rivales también juegan y cada día son mejores. En resumen, Dios sabe si el griego sin su padre y el danés sin su madre, les habría ido mejor o incluso peor. A saber…..

  2. Buena crónica sobre una posible decadencia puntual de unos deportistas a los que amén de otras excusas, que las abra, tienen la del entorno familiar absovente.
    En otras fases de sus vidas, ese entorno les sirvió para alcanzar algunas o odas las metas que en su momento consiguieron, pero eso fue en los despunte de sus carreras, hoy y ahora en que el menos creíble te manda a tu casa a las primeras de cambio, supongo, sería necesario un cambio de directrices Con una visión más profesional o, distinta a las que padres o madres puedan aconsejar a sus retoños.
    La familia estas bien para apoyar, aplaudir y alentar cuando los resultados no son los esperados, para lo demás otros profesionales, por un salario, lo haría mucho mejor.
    En esta vida la familia lo es todo, pero hay que separar el cometido profesional del desarrollo personal….., o no?, estos padres abroncan y reprende los errores, otros los ocultan, no los reconocen y se vanaglorian de lo por sus familias conseguido.

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