El jugador búlgaro desplegó uno de los mejores partidos de su carrera deportiva para despachar a un Alcaraz errático y desbordado por el aluvión de juego de Grigor (6-2, 6-4). El intento de remontada del murciano en el segundo set se desvaneció frente a la experiencia y golpes ganadores de Dimitrov, quien encadena dos victorias consecutivas sobre el tenista español, tras la del Master1000 de Shanghai del otoño pasado.
Mientras en España se suspendían la mayor parte de las procesiones de Semana Santa previstas para esta Madrugada, en Miami, Carlos Alcaraz sí ha podido salir para hacer su estación de penitencia delante de un Cirineo búlgaro que, lejos de ayudarle a portar su cruz como aquel Simón descrito en los Evangelios, le ha asestado un riguroso castigo del que no se ha podido recuperar nuestro Carlitos. Este Mesías del tenis actual, al contrario de aquel que dio su vida por nosotros, no conocía cual iba a ser su destino cuando saltó a la central del Hard Rock Stadium, quizá por eso, su Calvario haya resultado más doloroso de lo habitual.
Grigor Dimitrov, avezado centurión de 32 años, saltó a la pista para hacer su particular carrera oficial convencido de que, sólo siendo ofensivo, conseguiría la salvación divina. Un break inicial sobre el servicio de Alcaraz ponía bien a las claras que el partido iba a ser un Vía Crucis para él. Mal empezaban las cosas para el jugador de El Palmar, que vivió ese primer revés del partido como la primera caída de Jesús en su camino a la cruz, como un signo de humillación humana para quien se sabe tocado por el poder divino. De inmediato, se repitió el duro peso de los pecados de juventud con una nueva caída: Alcaraz desperdiciaba un 15-40 con el servicio de Dimitrov. El set estaba decidido para un búlgaro que maltrataba a Carlitos con una violencia y eficacia desconocida: 6-2.
La nueva manga se convertía en un tramo más del duro camino hacia el Gólgota de Alcaraz. Un camino de lucha y sacrificio que, demasiado pronto, dejó inscrito en la piel del zagal un 4-1 en contra y una opción de rotura para sentenciar, como el sanedrín de los sumos sacerdotes, al reo de Murcia. Fue justo en ese momento, cuando, movido por una fe descomunal, el rey del tenis, puso en práctica todas las enseñanzas que durante sus años de predicación había anunciado. Alcaraz rompía el servicio del búlgaro y apoyado en su derecha certera ponía las tablas en el marcador. Pero, el Jueves Santo no es día para milagros. Si la Esperanza de Triana, la Macarena, el Gran Poder, el Silencio y los Gitanos no podían salir por las calles de Sevilla por culpa de las inclemencias meteorológicas, en Miami, la pasión y muerte de Alcaraz tampoco se podían evitar porque ya estaban anunciadas por la providencia divina.
Carlitos hace balance positivo de su gira norteamericana a pesar de esta inesperada derrota, el sur de España acepta que su Semana Santa haya quedado deslucida por la lluvia a cambio de que los embalses se llenen y los cristianos del tenis aceptamos estas derrotas como signos de humanización de un joven, de tan sólo 20 años, que en menos de tres días ya habrá resucitado sobre la tierra de Montecarlo para disfrute de los seguidores de la religión del tenis.
Buenos días lluviosos y tormentosos en todos los sentido. La penitencia creo es excesiva tanto para ALCARAZ como para nosotros de no poder verlo ganar y disfrutar de esta semana SANTA aquí en el pueblo. Pero como tú bien dices en tres días todo para arriba otra vez. Después de la tempestad llega la calma. Un ?
Desconozco los motivos por los que alguien cómo Vd. y escribiendo como lo hace, no es articulista de opinión de los más importantes periódicos de este país. El artículo simplemente es fascinante.
Verdaderamente como apunta otro lector, desconozco el porqué esas grandes crónicas tenisticas con apuntes de la realidad en la que en cada evento nos encontramos, no llegan a dar con el día a día de nuestro cronista de cabecera en una publicación de cómo poco, alcance nacional, son las injusticias con las que nos toca vivir.
En cuanto a la derrota dolorosa por inesperada, nos deja con la tristeza en que también se encuentran los seguidores de esas procesiones a las que la lluvia «esa deseada lluvia», ha tenido a bien aguarles sus procesiones de ea semana Santa.
Claro que si tenemos en cuenta que el estadio en que se celebra el evento tenistico es patrocinio de un pueblo Seminola (indios), y estos renegaron de todo lo que venía de los españoles, pues es lógico que sus dioses no acompañen a los hispanos en sus enfrentamientos, en se caso, tenistico.
Cambiará la sede y volverán los buenos resultados.