Pésimo partido del murciano, que le deja fuera del último Master1000 de la temporada, a las primeras de cambio. Safiullin demostró su evolución durante esta temporada con un partido correcto en el que rápidamente desactivo las roturas de Alcaraz. El español mucho tendrá que mejorar para tener opciones en el Masters Finals de Turín de mediados de noviembre.
Este 31 de octubre de 2023 pasará a la historia por ser el día en el que Leonor de Borbón y Ortiz ha jurado la Constitución española de 1978 como heredera al trono de España. Las monarquías hereditarias dan el poder a gente que no lo ha buscado, por lo tanto, éstas, se ahorran tener que devolver favores que, en otros sistemas, todos compran de terceros a sabiendas de que algún día tendrán que pagar. Mientras tanto, hoy, en París, en la República de la ATP, en la que todo es transversal e igualitario, el príncipe heredero al cetro del tenis, ha sufrido un cruel ataque de un emisario del republicanismo ruso. Roman Safiullin ha disparado sin piedad contra el pretendiente español en el que era su primer paseo por las pistas del Master1000 de Paris: 6-3, 6-4.
No corren buenos tiempos para las monarquías y tampoco para Alcaraz. Desde que se alzara con los triunfos en Londres de Wimbledon y el Queen’s, símbolo de la monarquía británica, el delfín al trono tenístico no levanta cabeza. El juego del jugador español ha sufrido un importante frenazo dentro de su proceso de evolución. La genialidad que antes exhibía y llegaba a sorprender a sus rivales ahora está más que aprendida y, jugadores como Safiullin, son capaces de desactivarla para llevarse un partido discreto del murciano, en el que primaron más los errores propios sobre los aciertos del oponente. El heredero debe seguir aprendiendo si quiere reinar como lo han hecho Nadal, Djokovic y el emérito Federer. Su paso por las academias y mejores colegios del tenis están haciendo de él un ilusionante relevo para la institución, pero las monarquías de esta época no son como las de antes y, si quieren perpetuarse deben estar apoyadas en constituciones que han de estar más que aprendidas. Alcaraz, hoy olvidó artículos esenciales que atentaban a los principios fundamentales de la Carta Magna del tenis. Lo mejor es que, pronto, en el Masters de Turín, podrá volver a examinarse de toda esta materia.
La conciencia desmemoriada del hombre del s.XXI, desbordado por una intencionada sobreinformación, hace que nos quedemos con las derrotas ante Medvedev en semifinales del USOpen, contra Djokovic en la final de Cincinnati, ante Sinner en las semis Pekín o los octavos de Shanghai ante Dimitrov. Lástima que nadie recuerde ahora el balance de 64 partidos ganados y 10 perdidos de la temporada o los triunfos en Wimbledon, Indian Wells, Madrid, en el Queen’s, Barcelona o Buenos Aires. Las monarquías de la edad contemporánea no tienen origen divino, sus representantes son de carne y hueso y pasan por momentos en que su autoridad está en cuestión. No hay más que mirar a la casa real danesa con un Rune más que cuestionado, o a los apuros que están atravesando los herederos a los respectivos tronos de Austria y Grecia: Thiem y Tsitsipas.
La derrota es consustancial a la vida, hasta para los de sangre azul. Hoy Safiullin se ha inspirado en la genial obra de Delibes para atacar al protegido niño del tenis. Quizá estas derrotas tan inexplicables, sirvan para que, nuestro príncipe, hoy destronado, remonte el vuelo. Ahora bien, desde esta humilde atalaya que nadie leerá hasta el final, queremos aconsejarle a Juan Carlos Ferrero que tire de «El Príncipe», de Maquiavelo para trabajar en aquello de «cuando el fin es lícito, también lo son los medios para conseguirlos». En juego está el reinado del tenis.
Leo con reiteración palabras como Reyes, cetros, monarquias… que sé yo; parecen dar cierto vértigo. Pues si, la lectura aconsejada a Ferrero es más que idónea para ser conscientes. De todas modos, «Doctores tiene la Iglesia y para gustos los colores» cada aficionado y al margen de la lógica decepción, lo asimilará con sus propios argumentos… ahí estarán, por poner un ejemplo, los que aduzcan que los seres humanos en ocasiones se equivocan, puntualmente tienen días malos, cualquier rival tiene mucho nivel, de los fracasos se aprende mucho más que de las victorias, los que entiendan que ha sido sobrevalorado por los medios de comunicación y sobrepasado por los acontecimientos, los que ven en él que es muy difícil digerir todo esto siendo tan joven, los que augurando el final de Nadal se hayan abrazado a ciegas a esta opción, etc, etc, etc. En línea a todo ello, el tiempo nos enseñará a todos y dictará sentencia.
En mi opinión, creo que su palmarés nos ha llevado a todos a creer de un modo y a compararlo con…. creo que por ello y de ahí, han surgido exageraciones y se han generado expectativas, no adecuadamente justificadas.
PD: Puede ser que en adelante también los haya y piensen que podría tratarse de un caso semejante al de Garbiñe o incluso al de un efecto parecido al de la «canción del verano»…. para todo habrá en la Viña del Señor.
Con los tiempos que corren y el cenizo a lo grande aposentado como una gran borrasca en NUESTRA ESPAÑA dudo vaya a ocurrir nada BUENO. NI con los doctores de la IGLESIA
Los reyes cuando son príncipes deben seguir un conjunto de enseñanzas que les preparen para reinar, nuestro Carlos (no ya Carlitos), está en un curso muy avanzado y ello hace que en algunos exámenes no se alcancen los resultados más deseados, cosa que se suple continuando con el aprendizaje que nunca se debe dejar, pues nunca se tienen todas las respuestas al conjunto de situaciones que el próximo reinado deparará.
Se esta en el buen camino y la enseñanza del último examen es que los terrenos cambian y el desarrollo del juego se debe adaptar tanto a el como al contrincante, cambiando la estrategia.
Deseo que estos profesores que tienen a su tutela al príncipe le faciliten las enseñanzas necesarias