Sinner-pekín

El jugador italiano completa, con la victoria ante su bestia negra, una semana perfecta. Sinner se impone por un doble 7-6 en la final del ATP500 de Pekín a Medvedev, lo que le lleva hasta el nº4 de la clasificación ATP y le deja a las puertas de las ATP Masters Finals.


Andamos demasiado preocupados con el tema de que el verano no nos llegue hasta Navidad, con la ineficacia de una Administración que no es capaz de proteger a sus vecinos, tan sólo, haciendo cumplir una normativa que evite desagradables tragedias en salas de ocio, y con lo de darle vueltas al derecho democrático a opinar, sin que esto suponga que a uno le quiten el nombre a «su» campo de fútbol, y no nos estamos dando cuenta de que lo realmente importante es que China es uno de los pocos países excluidos de la organización del Mundial de 2030…, quizá por eso, están más enfocados en organizar importantes torneos de tenis.

Cuatro años llevábamos sin pasear el circuito por oriente y la afición, de ojos rasgados y piel pajiza, ya merecía disfrutar del mejor tenis de la actualidad. Y vaya si lo ha hecho. China tenía hambre de tenis y, primero Pekín con su ATP500 y, a partir de mañana, el Master1000 de Shanghai se va a ser saciada de lo mejor del mundo de la raqueta. El nuevo diseño de la temporada en el circuito ha provocado que, torneos como los de la semana pasada en Chengdou, Zhuhai o el ATP500 de Pekín, acaben en miércoles. La llegada de los Master1000 de diez días ha provocado este absurdo despropósito.

Si extraño ha sido ver una final en miércoles, más lo ha sido ver desafiar, sin complejos, al imberbe de Sinner, contra el desaliñado Medvedev, que no ha dejado de maltratarle en todas las ocasiones en las que se habían visto ahora sobre una pista de tenis. Y es que el de San Cándido ha estado desatado durante toda la semana. Sufrió contra un agresivo Evans, se relajó contra un inofensivo Nishioka y pasó miedo contra un rejuvenecido Dimitrov. Así llegó al partido clave, contra Alcaraz, en el que rentabilizó el acierto en sus golpes insolentes y las ansiedades del rival. Así, poquito a poco, sin prisas, el italiano se plantó en la final de Pekín buscando su segundo ATP500 de su carrera y el tercer torneo de 2023.

Y es que, lo de Sinner, tiene mucho que ver con una carrera de fondo, de esas en las que pasas momentos duros de los que te cuesta levantarte y, otros, en los que se disparan las expectativas sobre uno. El italiano ya ha pasado por algún «muro», así lo llaman los maratonianos a la «pájara» que pasan por el kilómetro 30 y que te inmoviliza física y psíquicamente. En alguna de las seis veces que se había enfrentado a Medvedev, estoy seguro que había pensado hasta en abandonar la carrera, porque el ruso agotaba las reservas de glucógeno de Sinner, llegando hasta a dejarle sin energía. El juego del ruso inhabilitaba los recursos de su rival más acostumbrado a un juego más directo. Pero en esta ocasión, Sinner ha demostrado que estratégicamente está subiendo de nivel. Envuelto en una inusual paciencia, el joven transalpino ha llevado los dos sets al tie-break, y allí, ha asestado la puntilla al bueno de Daniil que, por primera vez, cae en las fieras garras del de San Cándido.

El tenis, como todo en la vida. es cambiante. No hay matemáticas en este deporte en el que hasta la forma de contar no sigue un patrón fácilmente explicable. Unas veces es Aliassime, otras Rune, la mayoría Alcaraz y hoy Sinner. Todos son capaces de lo mejor y de lo menos bueno. El italiano disfruta ahora de la ola más alta de cuantas le han llegado en su intento de surfear su carrera deportiva. Esta semana alcanza el nº4 del ranking, su mejor puesto en la ATP, y está a tan sólo una victoria de clasificarse, por segunda vez, para las Masters Nitto Finals. Lo del italiano tiene pinta de que va para largo, eso sí, con trabajo y paciencia. A eso es a lo que le llamo yo un «Suma y Sinner».

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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