De nuevo, las lesiones provocan la decepción del tenis español en Roland Garros. Si una lesión impidió que Nadal participara en el torneo, unos inoportunos calambres bloquean a Alcaraz cuando había conseguido remontar el set inicial ante Djokovic. El serbio llega a su 34ª final de Grand Slam, de las que ya ha ganado 22. El serbio intentará el domingo superar a Rafa en su particular lucha por ser el mejor tenista de la historia.
La expectación que había levantado la cita de este viernes nos tenía a todos en vilo. Las negociaciones durante los dos primeros sets han dejado claro la dificultad que supone sentar en una misma pista a dos jugadores cuya competitividad está a la altura de sus egos. Pero cuando todo parecía que tenía un punto de consenso, una solución que nos llevara a coger la papeleta del nuestro en la próxima convocatoria, ha llegado el trágico momento de los calambres. Con las lesiones, ni podemos, ni sumamos.
Alcaraz ha irrumpido en la escena del tenis con la exuberancia de un 15M en la puerta del Sol. La explosividad que le otorga su insultante juventud hace que sea excesivamente generoso en sus esfuerzos. Los aficionados lo agradecen, pero todo pasa factura. Los dos primeros sets le han desgastado más que 28 días días de acampada junto al oso y el madroño y esa tensión se ha filtrado hasta los músculos de todo su cuerpo hasta llegar a paralizarlos.
Carlitos salía como favorito y eso le pasaba factura mediado el primer set. Djokovic supo presionar el servicio del murciano para aprovechar la primera opción de break. Nole hoy salió vestido de Djokovic para ofrecer su mejor imagen desde hace mucho tiempo. Estratégicamente, el planteamiento fue perfecto durante todo el primer set. Novak combinaba bolas altas y profundas con meteóricas derechas que no acababa de controlar Alcaraz. Demasiados errores del español para lo que nos tenía acostumbrados. No obstante, Carlitos disfrutó de 4 pelotas para romper el servicio de Djokovic y colocar las tablas en el marcador, pero el serbio echó mano de su servicio para colocar el 6-3 en el primer set.
La segunda manga fue un calco de la primera. Igualdad absoluta pero con un Alcaraz que iba creciendo en los golpes ganadores y reduciendo los errores no forzados. Las dejadas, una de las armas preferidas del murciano, empezaban a dejar sin resuello a un Nole que, a sus 36 años, parecía quedarse sin gasolina. El break de Carlitos le ponía en bandeja el set, pero no pudo confirmarlo con su servicio, sino de nuevo al resto para dejar en el marcador un merecido 7-5 para el nº1 del mundo.
Casi dos horas y media de juego y un set para ambos anunciaban que el partido sería largo. El tercer set empezó con autoridad para Carlitos, que sacó adelante su servicio con los habituales derroches físicos a los que nos tiene acostumbrados. Pero fue justo en el momento de restar el saque de Djokovic cuando saltaron las alarmas. Los primeros gestos estirando la mano anunciaban que algo raro ocurría. Los peores presagios se confirmaban en cuanto daba dos pasos en el resto para, de inmediato, quedarse totalmente bloqueado. El mundo del tenis, París, España, Murcia y El Palmar no se lo podían creer. Doble 6-1 para Djokovic mientras Alcaraz paseaba como un anciano sobre la misma tierra que hacía unos minutos le había visto volar.
Alcaraz había sido capaz de remontar el inicio de este partido en los que los nervios le habían hecho dudar de su juego y, ahora que todo se le había puesto de cara, la tensión le atenazaba todos los músculos de su cuerpo. Su tremendo orgullo y gran profesionalidad le han impedido retirarse, pero estoy seguro que también la esperanza de una milagrosa recuperación de sus impedidas articulaciones.
De nuevo, las lesiones vienen a estropear las esperanzas del tenis español en este Roland Garros en el que nos habíamos conjurado contra un Nole que está a tiro de piedra del vigésimo tercer Grand Slam. Hoy el serbio ha dado muestras de su incalculable calidad, poniendo sobre la pista sus mejores golpes con una estrategia perfectamente estudiada con su equipo. Muy probablemente, de no haberse lesionado Alcaraz, el serbio estaría ahora lamentando su segunda derrota ante el murciano, pero la competitividad del balcánico durante los dos primeros sets han sido muy responsables de que su rival acabara acalambrado. Por segundo año consecutivo una de las semifinales acaba con uno de los jugadores lesionado. Este año el tenis español lo ha padecido en sus propias carnes.
La afición española se conjura ahora con el sueño de que si no «Podemos» con Alcaraz, ni Nadal, por las lesiones, tampoco pueda Djokovic «Sumar». El veto al serbio pasa por que, bien Ruud, bien Zverev le demuestren que «solo no, es no».
Qué las lesiones son lo peor es vox populi de toda la vida.
Me ha parecido que Alcaraz ha pecado de exceso de confianza en su juventud y no ha elegido bien en algunas acciones. Errores no forzados, creo que se llaman .
Luego, la»jodida» lesión ha dado el golpe definitivo. ¡Una pena!
Pues no PODEMOS ganar aunque todos estemos dando fuerzas desde el otro lado de la pantalla tan solo queda esperar que el domingo no gane y con ello SUMAR no sea lo que Nole consigue en la final.
Esperemos y deseemos que la final nos depare una victoria que nos libre del populismo y gane el buen hacer y la seriedad que representa el tenista Ruud
Buen artículo e inmejorable titular.
El peor momento de la temporada. Iba a ser difícil superar a un Djokovic en muy buen estado de forma, pero los malditos «calambres» han terminado por echar por tierra las opciones del tenis español. Estamos de luto, pero esperemos ver praderas más verdes en Wimbledon.
[…] la potencia de sus golpes y se mostraba encorsetado en todos sus movimientos. La sombra de las semifinales ante Djokovic del año pasado sobrevolaba sobre la pista central de Roland Garros. Para el banquillo de Alcaraz que el set, que […]