Dos sets decididos a favor de Djokovic en el tie-break cavan la fosa del jugador malagueño. Novak, muy errático con su saque, sólo brilló en los momentos decisivos para deshacerse en tres sets de Davidovich: 7-6, 7-6, 6-2. El serbio se verá las caras en la siguiente ronda ante la verdadera sorpresa del torneo, el peruano Juan Pablo Varillas, verdugo en cinco sets de Bautista y de Hurkacz.
Zvecan es una pequeña localidad del norte de Kosovo que se ha rebelado contra los alcaldes elegidos en las últimas elecciones municipales. Alejandro Davidovich Fokina no sabemos a quién votó en Málaga el pasado domingo, pero esta tarde ha pretendido desobedecer al escalafón del tenis queriendo superar a un debilitado, física y mentalmente, Novak Djokovic. Si en el avispero de los Balcanes ha sido la OTAN la que ha tenido que ir a poner orden, en París ha bastado con la experiencia, la calidad y esas artimañas a las que ya nos tiene acostumbrados Djokovic, para que todo vuelva a la normalidad.
El serbio es uno de los mejores tenistas de la historia, pero tampoco hubiera sido mal jardinero. Novak no ha acabado de salir del jardín de las vacunas y ya está metido en el vivero del conflicto serbo-kosovar. Al acabar el partido que le enfrentó con el norteamericano Aleksandar Kovacevic, en un momento de inspiración literaria, Nole volvió a liarla al escribir unas palabras en cirílico en el cristal de la cámara: «Kosovo es el corazón de Serbia. Stop a la violencia». El serbio quería denunciar así la situación que está viviendo el norte de Kosovo, lugar considerado como el origen de Serbia y escenario de centenares de conflictos entre albanokosovares y serbios.
Djokovic está acostumbrado a vivir en el conflicto. Como buen balcánico se maneja a la perfección en la lucha. Davidovich se ha presentado en la Phillipe Chatrier dispuesto a repetir la épica victoria que le infringió el año pasado en Montecarlo, pero un Novak herido por la edad, las críticas del público y las ofensivas de este rubio guerrero del sur con antepasados rusos, han sido la mezcla perfecta para que renaciera este Tito del tenis, para mayor gloria de su país.
El primer set nos hizo recordar la mismísima I Guerra Mundial. La rotura del servicio de Djokovic al malagueño parecía que se había producido en Sarajevo contra el príncipe heredero y su esposa, cosa que sirvió como pretexto para que Davidovich sacara toda su artillería y declarara la guerra contra el serbio. La lucha sobre el campo de batalla iba a ser encarnizada. Durante hora y media se sucedieron miles de alternativas, dejadas imposibles, smash errados, dobles faltas, pelotas a las líneas y demás idas y venidas para que todo se resolviera en un fatídico tie-break. La frialdad del serbio ponía fin a lo que parecieron cuatro años de cruel guerra con victoria para un experimentado serbio.
La segunda manga no redujo la intensidad ni la violencia de la primera. En plena Guerra de los Balcanes, Davidovich quería destruir el potencial serbio moviéndolo de un lado a otro de la pista para crear esas grietas que acabaran con la unidad del juego del ex-yugoslavo. Nole no sabía muy bien como frenar el ataque de Foki. La mirada de Djokovic a su box no tenía nada que envidiar a la de Milosevic ante el Tribunal de la Haya. El serbio sabe que su potencial está en caída libre, como su Yugoslavia natal y ahora tiene muchas guerras de los Balcanes por delante. La de hoy la ha salvado con orgullo y con ese gen competitivo innato que lleva dentro. Algunos están apuntando a que, también, gracias a la ayuda de ese extraño parche que luce en el pecho que, además de sugestionarle para minimizar el dolor, le mantiene fiel a su cultura holística. O sea, lo mismo de siempre: Djokovic en estado puro.
Está en el escenario y situación en la que mejor se maneja. Cierto es, que el presente no en su mejor momento, pero quizás sea suficiente para alzar en sus brazos el gran trofeo, el último domingo del torneo. El serbio tiene eso que distingue a los brillantes de los que permanecen en la cumbre.
Meritazo de Davidovich de haber puesto a Nole contra las cuerdas en 2 tie breaks. Meritazo de Nole no haberse venido abajo y pasar de ronda ante el español. Aún así, tendrá que elevar el nivel si quiere ganar Roland Garros porque hay chavales haciendo un tenis maravilloso en esta edición que igual no se amilanan contra el serbio como pasaba en otros tiempos.