Duelo de rusos que cayó claramente del lado de Daniil por un doble 6-2. Tercer torneo de Medvedev que vuelve por sus fueros tras una temporada 2022 gris en la que no pudo olvidar su derrota ante Nadal en Melbourne.
La candidatura de Medvedev para el cetro del tenis ha vuelto. Un año después de la mayor herida recibida de su carrera deportiva, la que le perpetró Nadal en el Open de Australia de 2022, los puntos empiezan a cicatrizar. Esta tarde, se ha enfrentado a su compatriota Andrei Rublev en una final que no ha tenido ninguna historia. El pupilo de Fernando Vicente mostró su lado más plano, sin alternativas al rodillo de Daniil que impuso su servicio y derecha directas. Aquí sólo se jugó a lo que Medvedev quiso. El potencial ruso del tenis dejó claro quien es su principal general para afrontar lo que queda de guerra.
En Dubai se jugaba algo más que un ATP500. El plantel era de primer orden: Djokovic, Medvedev, Zverev, Rublev, Hurkacz… Los torneos en la península arábiga cada vez son mejores. El dinero es un reclamo para convertirlos en paradas perfectas para los Top10 de cara a los compromisos más prestigiosos del circuito.
Medvedev pasó un calvario durante 2022 por culpa de la derrota en el primer Grand Slam contra Nadal. A partir de ahí, sólo pudo recuperar su nivel psíquico ganando un ATP250, el Los Cabos, y un ATP500 en Viena. El reseteo del ruso ha durado más de lo esperado. Ahora, en este inicio de temporada ya acumula tres torneos, dos de ellos ATP500 (Rotterdam y Dubai).
En la lujosa ciudad de Emiratos Árabes Unidos, el ruso ha demostrado que está de vuelta y dispuesto a dar un golpe de mano ante los dos Master1000 que ahora vienen: Indian Wells y Miami. Dubai ha visto el final de la imbatibilidad de Djokovic. Medvedev ha recuperado el ánimo y como buen ruso debe saber que, en cualquier contienda, lo psíquico prevalece sobre el físico.