El británico ha sido una de las revelaciones de la temporada a pesar de haber caído en 4 finales. Durante 2021 ha ascendido 62 puestos y podría haber acabado entre los 10 primeros de haber tenido más suerte en las finales. Experto en perderlas es Auger-Alliassime, quien ha perdido dos nuevas finales y ya acumula 8 sin ningún triunfo ATP.
El tenis, como muchos deportes individuales, tiene muchos perdedores y sólo un ganador. Pero, de entre el ramillete de jugadores que van cayendo ronda a ronda, hay grandes glorias de este deporte. Es el caso de Julien Benneteau. El jugador francés, retirado en 2018, protagonizó 10 finales ATP y en todas cayó derrotado. De entre los jugadores en activo, el caso más llamativo es el de Auger-Alliassime. Al joven jugador canadiense se le están resistiendo las mieles del triunfo. Con tan sólo 21 años, y colocado a las puertas del Top 10, acaba el año con dos nuevas derrotas en 2021, y ya lleva 8 sin levantar ningún trofeo ATP.
Pero si nos ceñimos a 2021, el líder en finales perdidas ha sido el británico Norrie. Otro ejemplo del valor de las derrotas en el tenis. En su mejor temporada, en la que ha escalado del puesto nº 74 al 12, Cameron ha dejado pasar la oportunidad de agrandar su palmarés con las derrotas en Estoril, Lyon, el Queens y San Diego. En cualquier caso, liderar la lista de derrotas en 2021 no ha empañado la mejor temporada de Norrie, en la que ha ganado el Master 1000 de Indian Wells y el ATP250 de Los Cabos.

La lista de finalistas tiene a los rusos Medvedev y Rublev como seguidores del británico, con tres derrotas cada uno. El primero ha ganado 4 torneos ATP este año, entre ellos el US Open, el segundo, se ha tenido que conformar con su triunfo en Rotterdam. Tsitsipas y Berrettini han salido vencedores y vencidos por partes iguales esta temporada. Dos derrotas y dos victorias. El sabor de la derrota no ha sido tan amargo como para Shapovalov o Bautista, que se quedaron durante 2021 a las puertas del triunfo en dos ocasiones, pero al menos conocen el sabor. Tres son los jugadores que esta temporada han jugado dos finales y siguen sin tener ese regusto del triunfo que deja en boca la victoria. De Auger-Alliassime ya sabemos que su bloqueo en las finales empieza a ser preocupante y, para solucionarlo ha contratado al bueno de Toni Nadal. Otro es el anárquico jugador kazajo, Alexander Bublik, quien ya acumula cuatro finales perdidas y mucho tendrá que centrar su cabeza para que la suerte se invierta. Por último, el jovencísimo Brandon Nakashima, con tan sólo 20 años, ha llegado a las finales de Atlanta y Los Cabos. Seguro que no serán las últimas y pronto llegarán también los triunfos.
En cuanto a la serie histórica de jugadores en activo que más finales han perdido, Federer la encabeza con diferencia. Esta lista tiene también mucho que ver con la de aquellos que más han ganado. La igualdad, la competencia y la rivalidad del Big3 les ha colocado entre los que más finales ganan, pero también entre los que más pierden.

Victorias y derrotas van de la mano. Eso sí, tras un rápido vistazo podemos ver que el balance de Federer (54 perdidas/103 ganadas con un 65.6% de porcentaje de éxito) muestra que su palmarés podría ser mayor de tener la misma efectividad en las finales que sus competidores Rafa (37/88 y 70,4) y Nole (37/86 y 69,9%). Tanto Murray (22/46 y 67,6%) como Cilic (15/20 y 57,1) arrojan también balances positivos de victorias en las finales, cosa que no les ocurre a Monfils (22/10 y 31,25%), Gasquet (17/15 y 45,4), Verdasco (16/7 y 30,4%) y Raonic (15/8 y 34,7%).

Los datos nos dejan grandes reflexiones sobre el grado de dificultad que conlleva llegar a finales. Se puede ser un «grande» de este deporte sin salir vencedor de la última ronda de los torneos. Grandes jugadores como Murray, Ferrer o Wawrinka han padecido la dictadura del Big3 en las finales sin que eso les reste mérito en sus carreras profesionales. En el tiempo, y en el tenis, los segundos marcan también la diferencia.
