El ruso se mostró implacable durante todo el partido llegando a desesperar a Djokovic. El público volcado con el serbio tuvo un comportamiento antideportivo que bien pudo costar un disgusto a Medvedev en forma de set.
Primer Grand Slam para Daniil tras dos derrotas en finales. Djokovic se queda sin el 4º Grand Slam del año y tendrá que esperar al Open de Australia para desempatar con Nadal y Djokovic.
MEDVEDEV SE LLEVA SU PRIMER GRANDE E IMPIDE DESHACER EL EMPATE DEL BIG 3
Los pronósticos estaban equilibrados. Medvedev no había dejado fisuras ni en su juego ni en los resultados. Sólo un descuido que le otorgó un set en cuartos a Van de Zandschulp. Novak había sido mucho más benévolo hasta llegar a la final, hasta el punto de sospechar que se trataba de una estrategia para estar más en la pista. El serbio había declarado que el de anoche era el partido más importante de su carrera. Innecesaria carga de presión, pero quizá sean esas motivaciones las que le gustan al bueno de Nole. Pero eso no son más que sensaciones, opiniones, impresiones. Los fríos datos favorecían a Djokovic, pero no por mucho: 5-3. Más pesaban los recuerdos de Melbourne de este año en los que Nole desactivó su juego para imponerse con relativa sencillez en tres sets consecutivos.
A un lado de la red, la ambición, al otro, el sueño del primer «major». Pero como suele ocurrir en estas grandes ocasiones, los prolegómenos suelen estar más disputados que los propios eventos. Medvedev disputaba una nueva final de Grand Slam. A la tercera fue la vencida. Djokovic, más experto, subió un escalón en sus anhelos para cargarse de responsabilidad anunciando que era su primera ocasión para deshacer el empate del Big3. Tendrá más. Ahora bien, quizá no tenga más opciones de obtener la corona de los 4 Grandes en el mismo año. Rod Laver puede seguir durmiendo tranquilo porque sus registros de 1662 y 1969 perduran.
El endiablado ritmo de partido que impuso Daniil hizo que, cuando se quiso dar cuenta Nole, ya perdía el primer set, Un saque efectivo y potente y una estrategia basada en no abrir ángulos y jugar muy profundo, acabó por desquiciar al nº1 que tras un amago de golpear una bola con el punto jugado, terminó por reventar una raqueta contra la pista de la central de Nueva York.

La segunda manga transcurrió con un Djokovic más errático que continuamente se desordenaba para buscar alguna fisura en el juego del ruso. Las subidas a la red lo convertían en un coladero que dejaba pasar cuantas bolas tiraba Daniil. Imposible para el serbio. Djokovic se instalaba en una montaña rusa de emociones vitoreado por la afición neoyorkina, esa que no pudo salvarle de la descalificación del US Open 2020. El témpano de hielo ruso mostró un ápice de humanidad a la hora de cerrar el partido y, con tres dobles faltas provocadas por el bullicio del «respetable», Djokovic consiguió su primer y único break. Espejismo de agua en el desértico partido del serbio. Triple 6-4 para Medvedev que venga la final del Open de Australia de hace poco más de medio año y se erige en el verdadero sucesor del trío de los 20.