Apoyado en un servicio inmejorable, el de Manacor ha hecho prevalecer su experiencia al excelente estado de forma del ruso.
Todos sabíamos que el de Rublev era un regalo envenenado. A pesar de ser el nº 8 del ranking ATP, por su estado de forma y por la falta de presión en un torneo en el que cualquier cosa que haga va a ser positiva convertía el partido de esta noche ante Rublev en una complicada cita inaugural.
Pero Nadal no sólo es un excelente deportista, el mejor de cuantos haya habido en España jamás. Rafa también es un tipo sincero. Lleva días diciendo que tiene buenas sensaciones y que está físicamente bien. Es un aviso a navegantes. Pero el grumete Rublev no conoce aún las órdenes del capitán del barco y hoy ha acabado pidiendo un bote salvavidas en el que ponerse a salvo de su naufragio en este debut en el torneo de maestros.
El de Manacor ha salido con la lección aprendida. Sabía que al ruso no había que darle ritmo y así lo ha hecho. Tiros directos, cambios de dirección y un excelente servicio han bastado para que Rafa se lleve la primera manga por 6-3.
Rublev se ha empezado a desesperar en exceso. Fernando Vicente desde la desangelada grada no podía hacer nada para reconducir la actitud de su pupilo. Hoy no era suficiente con su evidente aptitud demostrada durante todo este año, No recordaba que Nadal pilota mejor que nadie. Sólo se habían enfrentado en una ocasión, allá por 2017 en el US Open y el correctivo fue importante: 6-1, 6-2, 6-2.
El segundo set ha sido un calco. Nadal ha roto a las primeras de cambio y no ha sufrido para defender sus servicios gracias a la efectividad de su saque. La estrategia estaba clara. Al servicio concentrado y al resto a arriesgar; no había nada que perder y el objetivo era no darle ritmo al ruso. 6-4 y a la ducha.
El Titanic Rublev ha chocado esta noche contra un iceberg.