El jugador monegasco, un año después de su triunfo en Shanghai, vuelve a encaramarse a los titulares de los medios de comunicación deportivos con su segunda victoria en el circuito, esta vez en el ATP500 de Basilea. El tenista de Mónaco mantiene su efectividad del 100% en las dos finales ATP jugadas en su carrera profesional. En cambio, Lehecka colecciona ya 7 finales perdidas por tan sólo dos títulos de categoría ATP250.
En ocasiones, la distancia que separa el éxito del fracaso es mínima. En la vida real, una simple letra te puede hacer cambiar el significado de una palabra y dar al traste con tus aspiraciones comunicativas, incluso, la capacidad polisémica de las palabras pueden convertir una frase en algo muy diferente a lo que esperabas. Por ejemplo, es la primera vez que ocurre que, en pleno puente de los Santos, todos estemos hablando más de otro Puente, bastante menos reconfortante, que en el de juntar unos días de descanso. En el tenis, ese pequeño espacio que hay entre lo que buscamos y lo que nos viene, o sea, entre el triunfo y la decepción, son unos insignificantes milímetros que, en ocasiones, se convierten en inalcanzables para sus protagonistas. Esta semana, Valentin Vacherot ha exprimido esa precisión, que tienen todos los grandes sacadores con su servicio, para llevarse el título del ATP500 de Basilea.
Aunque las expectativas de Jiri Lehecka eran inmejorables, partía como favorito para imponerse en la final, su objetivo se ha ido frustrando conforme se acercaba a la estación deseada. En frente, como un convoy detenido en la vía, se ha encontrado a Vacherot, todo un mercancías que ha sabido darle la vuelta a lo que era un plácido viaje hacia su primer ATP500. Tras un primer set en el que el checo parecía una «máquina lanzapelotas», (2-6), el centroeuropeo fue desaprovechando sus oportunidades. Empieza a ser una constante para un jugador que empieza muy bien las temporadas, pero que acaba por no concretar sus opciones en triunfos. Lehecka sólo ha ganado dos torneos ATP en su carrera, ambos en Australia (ATP250 Brisbane y ATP250 Adelaida) y ya acumula 7 finales perdidas, algunas de torneos importantes como el Master1000 de Miami y los ATP500 de Tokio de hace unas semanas ante Alcaraz, o la final de hoy del ATP500 de Basilea ante Vacherot.
La casuística del monegasco es muy diferente. Dos finales ATP, dos victorias. La primera en el Master1000 de Shanghai de 2025 ante su primo Rinderknech, cuando se convirtió en el jugador peor clasificado en el ranking ATP en ganar un torneo de esa categoría, y ahora en Basilea remontando un primer set en el que sufrió los golpes de la apisonadora checa. Las casualidades, el azar o lo que sea, quiso que Vacherot empezara a tener mayor efectividad en su saque y, lo que antes se iba por centímetros, ahora entraba por milémetros. Un 70% de puntos ganados con su primer servicio deja bien a las claras que, el bueno de Valentin, iba rapidín en sus turnos de saque, cosa que le daba confianza para restar con mayor efectividad y romper el servicio de Jiri. Le bastó con hacerlo una vez en cada manga para imponerse por un doble 6-3 con el que aseguraba esa efectividad que muy pocos tienen, el 100% de victorias en finales jugadas.

Los servicios de Vacherot no van a los 350 Kms/h que anunciaron para nuestra Alta velocidad hace unos meses, pero sí consiguen la efectividad que no tienen nuestros trenes. Como hemos dicho, en el tenis, esos pocos milímetros nos permiten seguir hasta nuestro objetivo o descarrilar. Otra vez todo se decide por detalles, por eso, cuando vayas a votar en unas semanas acuérdate de Urda al meter la papeleta en la Urna. Una simple letra es el detalle que puede ser determinante en el resultado.