El joven tenista madrileño cae en la primera ronda del USOpen en el peor partido de su corta carrera profesional. Tan sólo le pudo hacer cuatro juegos al chino Yunchaokete Bu, quien consigue su primera victoria del año. La presión de partir como favorito en un Grand Slam, en el que ya no están Djokovic, Fils y Sinner ha acabado inhabilitando las herramientas del jugador de Leganés.
Llevamos días hablando de la normalidad. Hemos instalado el dichoso término en nuestro argumentario cotidiano para designar aquello que es frecuente. No es normal que los pueblos invadan a sus vecinos, sí es normal que en verano haga calor, no es normal que los diputados finjan desacuerdos, pero sigan votando lo mismo. Hay muchas cosas que no son normales. Eso sí, nadie repara en que, lo normal en esta vida, es la anormalidad. Rafa Jódar lo ha descubierto hoy. Por primera vez, lo normal es que hubiera ganado, pero el resultado ha salido lo anormal.
El juego de Jódar de anoche no fue normal. Tanto, que ni siquiera se le rompieron los cordones. No es que ahora sean mejores, es que, con tan sólo 4 juegos a favor en tres sets, poco desgaste han tenido. Tampoco era normal que su rival, Kokkinakis, cediera su puesto, en el último momento, a un perdedor feliz de la fase previa: Yunchaokete Bu. Por eso, parecía más normal que el jugador que más ha progresado en el circuito profesional durante 2026, diera cumplida cuenta del 124º del mundo que, in extremis, había sido repescado.
Rafa ha conocido, por primera vez, lo que es normal y anormal. Como esa Teoría de los opuestos que Heráclito utilizaba para explicar la unidad armónica de la vida. Se ha pasado ocho meses en los que todo se le ponía de frente, pero hay veces en las que todo sale de culo. Si no existiera la derrota no conoceríamos la victoria, si no cayéramos en un abismo de errores como los de hoy, no nos habríamos sorprendido de los aciertos de toda la temporada.
En el USOpen acumulamos ya demasiadas cosas que no son normales. La derrota de Djokovic en primera ronda en el USOpen, inédita hasta ahora; el fracaso de Fils, el jugador que estaba en mejor forma del circuito en esta gira americana e, incluso, la victoria de Tsitsipas, que vaga por el circuito con un revés en vías de extinción. Nada es normal.
Todo es necesario. Rafa aprovechará la derrota de esta noche para aprender, conocía la salud sin la enfermedad, el día sin la noche. A partir de ahora sabrá que lo normal también es que las cosas no salgan bien, lo que, inexplicablemente, llamamos anormal.
Comparto en toda su extensión tu crónica.