Es entretenido comprobar como algo que no tiene ninguna importancia, y supone un riesgo cero para la humanidad, sea capaz de consumir tantas horas de cobertura mediática, información y debate. Como la ignorancia es mi principal calmante y mis conocimientos epidemiológicos no llegan a cero, me entretengo con aprender otras cosas, como la diferencia entre fondear y atracar. Para mí, fondear era tocar fondo, no poder caer más bajo, vamos, lo que los principales dirigentes mundiales están haciendo en Oriente Medio, la utilización electoral de la muerte de dos agentes de la Guardia Civil en su lucha contra el narcotráfico o las peleas en el vestuario madridista. Eso era para mí, hasta ahora, fondear. Por otro lado, yo pensaba que atracar es lo que nos cobran por la gasolina por el bloqueo del estrecho de Ormuz, pedirnos el voto para beneficiarse ellos y no dotar de equipos a quienes persiguen el tráfico de drogas o beneficiarse de decisiones arbitrales injustas. Como es habitual, estaba equivocado.

Gracias a la sobreinformación de la nada, he aprendido que fondear es inmovilizar, fijar con un ancla, y atracar es amarrarse al muelle para desembarcar en el puerto. En el Foro Itálico, once cabezas de serie han fondeado en la segunda ronda del torneo. Son los que se han quedado anclados a las puertas de alcanzar el puerto, pero, otros, han atracado y ya deambulan por las rondas importantes del torneo. Vayamos por partes. Los que se han ahogado antes de llegar al pantalán: Djokovic (3), al que le ha pesado la falta de competición, Auger-Aliassime (4), que acabó acalambrado ante un especialista en arcilla, Shelton (5), que sufre demasiado en esta superficie, De Miñaur (6), que no levanta cabeza en esta temporada de tierra, Fils (15), que ha encontrado una escusa en su cadera para descansar antes de Roland Garros, donde parte como la ilusión francesa para recuperar su Grand Slam 43 años después y Norrie (17), Etcheverry (24), Mensik (26), Moutet (28) y Griekspoor (29) que se han quedado anclados en las pistas del Campo Centrale y ya piensan en la próxima parada que les depara el circuito.

Esta ingente cantidad de derrotas de los jugadores más sanos del circuito amenaza con convertirse en una epidemia que afecte al circuito. Los infectados por el virus de tantos torneos consecutivos son ya muchos. Cada vez, aparecen más voces críticas que reclaman una gestión mejorada del calendario para no tener que recurrir a las vacunas. Djokovic ha fondeado frente al puerto de Roma y posiblemente pronto mande su barco al desguace, pero en el caso de que hubiera atracado varios días en la ciudad eterna es posible que tuviera que vacunarse para llegar a Roland Garros en plenas facultades y, por ahí, sí que no pasa el serbio.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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