El italiano se impone a Frances Tiafoe en dos sets en la final del ATP500 de Acapulco. Flavio no para de crecer en el circuito y suma su tercer título, segundo de esta categoría, y primero sobre pista dura. El tenis italiano está de moda. Cobolli acompaña a Sinner y Musseti entre los 15 mejores del ranking.
Hace algo más de cinco siglos, Americo Vespucio, un inquieto navegante florentino exploró la costa este de América del Sur. La aventura acabó otorgándole su nombre al continente americano como primera forma de sugerir que esas tierras no eran parte de Asia, sino un «Nuevo Mundo». En pleno s.XXI, otro florentino ha vuelto a explorar las costas americanas para apropiarse del mayor botín de su carrera, 460.000$, que engordarán su ya abultada cuenta corriente.
Lo de Flavio ha sido un viaje relativamente plácido. Las aguas calmadas del Pacífico han sido propicias para el navegante italiano, con rivales inferiores y un cuadro que ha limpiado de cabezas de serie su ruta, antes de que tuviera que hacerles frente. Tan sólo, el partido de semifinales ante Kecmanovic, verdugo de Zverev y primer favorito del torneo, Cobolli se dejó un set. En la final, se ha visto las caras con Tiafoe, quien superaba con un 2-0 sus enfrentamientos previos y a quien hoy ha decidido presionarle desde el primer momento con su artillería del flanco derecho. Tras imponerse en un igualado primer set, el contrabreak del norteamericano puso tensión en un partido que acabó cayendo del lado europeo 7-6, 6-4.
Flavio ya sabe lo que es navegar hasta Acapulco, así que, como ya hicieron los viejos navegantes de hace 500 años, para 2027 se ha propuesto aprovechar los vientos alisios, favorables para gastar poco combustible y coger velocidad, y repetir triunfo en esta importante plaza comercial. Eso sería el tornaviaje de Cobolli.