El tenista de Moscú se impone en el ATP500 de Dubai, 23º título de su carrera, consiguiendo por primera vez en su carrera repetir triunfo en un torneo. El holandés Griekspoor no pudo saltar a la pista para disputar la final por causa de una lesión.
Este sábado, Dubai se ha asomado al balcón del Estrecho de Ormuz para ver su cielo iluminado de proyectiles cargados de intranquilidad. La moderna ciudad del emirato árabe unido ha tenido que soportar los bombardeos de Irán tras el ataque de estadounidenses e israelíes. Si el deporte pasa a un segundo plano en estas circunstancias, el holandés Griekspoor ha facilitado la toma de decisiones adelantándose con un W.O. (walkover, no presentado), por lesión. Medvedev gana, sin jugar, su segundo título de 2026, tras Brisbane, y parece recuperar la senda del triunfo que le permita volver al Top10.
La indignación de todos aquellos que, entrada en mano, esperaban asistir a la final sólo ha sido superada por la rehala de actores apostados en la Gala de los Goya. Unos, instalados en sus multimillonarias vidas, minimizaban el riesgo de cuanto les pudiera ocurrir, otros, aquejados de una miopía inversa son capaces de ver los supuestos males de derrocar una teocracia, pero no ver los problemas más cercanos que afectan a su propio país. El caso es que, Medvedev, tan bélico como polémico, a falta de partido ha decidido incendiar el tenis con unas declaraciones en en las que propone reducir el circuito a 15 grandes torneos, cargándose los ATP250. Para el ruso, la temporada está llena de torneos que acaban por llevar a los jugadores a situaciones extremas que provocan infinidad de lesiones y un desgaste brutal. Uno se vuelve proteccionista cuando tiene propiedades que defender, en este caso los puntos ATP que le permiten entrar directamente en los torneos. De esta forma, el circuito dificultaría el ascenso de jugadores peor clasificados, creando un doble circuito, el de la élite que disputarían los primeros de la clasificación, y del que difícilmente caerían, y el de categoría inferior, en el que los jugadores tratarían de sumar puntos para subir al superior.
Una vez más, Medvedev enseña la patita. Cuando no es porque las bolas son malas, es porque la superficie le perjudica o porque el mundo se pone en su contra. El caso es que, en Dubai, ha escapado del bombardeo de saques de Griekspoor gracias a que el holandés ha caído herido, pero no por ningún misil ruso.
Ocurrencias del ruso…. y es que llegada una edad!!!!!