El jugador italiano recupera el nº1 de la clasificación ATP con la victoria en el Master1000 de París, quinto título de la temporada y primero de esta categoría. Para mantenerlo, Sinner tendrá que ganar el Masters Finals y esperar a que Alcaraz no gane tres partidos en Turín. El transalpino evidencia su superioridad bajo pista cubierta con 26 victorias consecutivas, aunque todavía lejos del record de 47 que ostenta McEnroe. Auger-Aliassime adelanta a Musetti en el ranking y se mete entre los ocho elegidos para disputar el Masters Finals de Turín. El canadiense suma su segunda final de Master1000 tras la de Madrid 2024, ambas perdidas.
Esta semana he aprendido que, en determinados foros, supuestamente serios, es obligatorio decir la verdad, ya que, de no hacerlo, se podría incurrir en un delito penado con la privación de libertad o, en mi caso, el cierre de este humilde heraldo tenístico. Es por esto por lo que me vais a permitir que, en esta ocasión, me proteja con unos cuantos «no me consta» y varios «no lo recuerdo» para evitar que, alguno de mis queridos lectores, pueda pensar que he incurrido en interesadas mentiras que favorezcan alguna de mis particulares opiniones sobre la actualidad del tenis.
No recuerdo haber dicho que Carlitos Alcaraz tuviera asegurado el nº1 al salir del último Master1000 de París. No me consta que hubiera minimizado las posibles consecuencias de su ausencia en el Master1000 de Shanghai. No recuerdo haber dicho que era preferible que llegara descansado a los últimos compromisos del año, que arañar puntos en los torneos en los que no defendía nada. No me consta que Sinner arrastre problemas físicos desde la gira asiática si no para de acumular victorias en todos los torneos que juega. No recuerdo haber dicho que Zverev le hubiera cogido la medida al juego de Sinner tras la final del ATP de Viena. No me consta que las críticas a Sinner en Italia le estén afectando en su juego. Es más, no estoy en condiciones de reconocer que, esta tarde, pensaba que, ante Auger-Aliassime, el italiano iba a pasearse, y no lo ha hecho.
Pocas evidencias se pueden sacar de esta comisión del tenis parisina. Jannik Sinner ha vuelto a demostrar que es un rodillo de extraordinaria fiabilidad que, a pesar de dar síntomas de tener el depósito con la reserva encendida, sigue dando muestras de que tira más que nadie. No ha perdido un sólo set en toda la semana. En el pabellón de la Défense, ante un renacido Auger-Aliassime, el italiano ha vuelto a dar su mejor versión (6-4, 7-6). Presuntamente, es el mejor jugador del circuito cuando llegan los juegos y los puntos decisivos. Sin ánimo de caer en contradicciones que puedan comprometerme, esto no quiere decir que Alcaraz no esté a su altura. La temporada del murciano es objetivamente mejor que la del transalpino, pero hay que reconocer que ha salvado esta difícil comparecencia con nota, ya que ha recuperado la credibilidad y el nº1.
Estos días hemos visto cómo había quien comparaba el Senado con un circo. Pues en el tenis, esta semana se ha trasladado la carpa con todas sus atracciones, y payasos con raqueta, a París. De este penúltimo torneo del circuito sólo puedo decir que, no consigo recordar la razón por la que se ha sustituido el vetusto pabellón de Bercy por este moderno multiusos de la Défense, pero es evidente que todos los implicados en el espectáculo han mejorado su experiencia, y que, no me consta, que Sinner esté simulando problemas físicos para despistar a sus rivales. Lo único que estoy en condiciones de asegurar es que no ha necesitado sacar las gafas de Dior para salir airoso de este torneo.
Carlitos ha tenido un tropezón en este torneo, pero es el mejor de la temporada, las cifras lo atestiguan. Creo que ha dejado el número 1 por 250 puntos, los dos con más de 11.000. Tiene a tiro acabar la temporada como el mejor. Pero lo que es irrefutable es que el «gorrilla» y Carlitos son los dominadores absolutos del tenis mundial, si en un torneo no gana uno pues lo hace el otro. Y cuando coinciden los dos en una final, espectáculo asegurado.
Simplemente… has escrito un artículo fabuloso. Respecto al tema que tratas, habría que recordar que a nadie le consta su dopaje con deliberación pero quizás si se esté iniciando algo, en lo que el serbio imparte clases, «parece que me duele…» y después corre como un gamo.