Davidovich deja pasar otra oportunidad para estrenarse en el palmarés de la ATP. A las tres finales perdidas este año, Delray Beach, Acapulco y Washington, más la del Master1000 de Montecarlo de 2022, se suma ahora la del ATP500 de Basilea ante un Joao Fonseca que se convierte así, en la revelación de la temporada. El brasileño, a pesar de su precocidad, cuenta ya con dos títulos ATP en sus manos, tras el conseguido esta temporada en Buenos Aires.
Llevamos años instalados en la costumbre de mentir. Los políticos nos mienten a coste cero y tengo la sensación de que aceptamos la mentira como un bálsamo que nutre nuestras oníricas expectativas. Mucho me temo que hoy Félix Mantilla, entrenador de Davidovich, ha creado un relato para convencerle de que es capaz de ganar un torneo del circuito ATP. Él mismo, se ha engañado a sí mismo, mostrándose con una actitud diferente a la que suele mostrar en pista habitualmente. Todo mentiras para disfrazar que, aunque tenis tiene de sobra, su forma de gestionar las emociones, no suele ser la mejor.
El sesgo de confirmación, que todos necesitamos, es el que induce cada día a Fokina a necesitar ese apoyo público, aunque sea mentira. La verdad siempre es dura y vemos que al malagueño se le hace bola cuando llega el momento de cerrar los partidos. Ya le pasó contra Kecmanovic en Delray Beach, contra Machac en Acapulco y contra De Minnaur en Washington, cuando el español se creyó los relatos de sus rivales y olvidó los datos. Hoy, ante Fonseca, ha vuelto a creerse la mentira de que el ranking le favorecía, de que su trayectoria en el torneo le haría seguir creciendo y hasta que su esfuerzo en semifinales fue menor que el de su rival. Mentiras piadosas para convencerse de que a la quinta, iría la vencida.
Tras los reproches continuos que se perpetró durante el partido de semifinales, Davidovich ha salido esta tarde empeñado en que no le afectaran sus errores, ni la euforia del brasileño, enchufado desde el primer juego. El problema es que, así, Alejandro prescinde de su esencia y, por lo visto en Basilea, sigue perdiendo finales como siempre. Fonseca le ha usurpado su personalidad y el que iba a ser su primer título ATP. Un break inicial, en cada uno de los sets, ha lastrado al malagueño durante todo el partido hasta perder claramente 6-3, 6-4, ante un joven de 19 años, que con este triunfo, se acerca a su mejor clasificación ATP con el puesto 20.
Posiblemente, Mantilla esté pensando que jamás ha mentido a su pupilo cada vez que le motivaba para ganar una final, simplemente, estaba cambiando su opinión inicial. Lejos de mentiras y motivaciones, Davidovich vuelve a convertirse en ese Sísifo que, una vez más, vuelve a subir la roca hasta la cima confiando que, a la sexta vaya la vencida y los dioses del tenis no decidan lanzarla hacia abajo, acabando con el sueño de conseguir su primer título profesional.
Absolutamente de acuerdo en todo.
Ahora bien, ¿quién tiene la receta para que esté hombre, que nadie cuestiona que realmente tiene tenis suficiente para…, termine ganando un ATP? ¿Quizás no haya receta?
Qué se yo…. a este tenista cada vez se le va a hacer más difícil. El tiempo y las competiciones, quizás a partir de ahora corran en su contra.