Alcaraz desaprovecha la oportunidad de conseguir su tercer Conde de Godó al caer, ante Holger Rune, en un partido en el que el danés ha sabido utilizar la estrategia para anular el juego del murciano. Rune consigue su quinto título ATP, primero de categoría 500, aún muy lejos de los 18 triunfos de Alcaraz, 4 de ellos Grand Slam. El tenista español acabó con molestias físicas que habrá que ver si pueden afectarle para al resto de la gira de tierra batida.
Con tan sólo 22 años, que cumplirá en nueve días, Holger Rune ya ha dado muestras de su tenis milagroso, en París-Bercy 2022, y de años de sequía por el desierto. Hoy, en el Conde de Godó, el danés ha resucitado en la Tierra batida, y Santa, del Real Club de Tenis de Barcelona. Rune vive la alegría de la resurrección, a pesar de que hace, tan sólo, unos días, hasta los más cercanos a él, eran capaces de negarle cuantas veces fuera necesario. Su carácter díscolo y malhumorado le acercaban al pecado de la derrota más que a la salvación del éxito. En Barcelona, el papel de penitente se lo ha llevado Alcaraz. Ferrero y Samu López ya saben que debe seguir orando para que sus plegarias se cumplan.
España es un país entregado a la pasión, muerte y resurrección. Este año, el calendario ha querido que el Godó coincidiera con la Semana Santa, y los tenistas lo sabían. La representación de la pasión se ha manifestado en todos los partidos, porque, el tenis necesita, en cada duelo, de un Jesús y un Barrabás. Eso sí, aquí, sobre la pista, al contrario que en el Antiguo Testamento, el que se salva es el bueno. En este caso era Alcaraz, quien partía como Mesías del tenis español, tras su entrada victoriosa el Domingo de Ramos en el Master1000 de Montecarlo, pero el camino del Calvario, en la final, se le ha hecho insoportable.
Dos años llevaba sin apuntarse un título ATP Rune, desde Munich 2023. El que había sido llamado para dirigir las mejores estaciones de penitencia del tenis, llevaba un tiempo procesionando por pistas vacías de devoción cristiana. Hasta que ha llegado esta semana, en el Godó, donde Rune ha transitado entre comprometidos costaleros, saeteros devotos y bandas que han sonado de maravilla. Así se ha plantado en la final en la que, a pesar de su procedencia, ha sacado el paso, meciendo sus andas, con una precisión que le ha elevado a la Gloria. Así lo ha hecho, siguiendo el ejemplo de cómo venció Djokovic a Alcaraz en los JJOO, Rune ha cogido un ritmo de juego ideal para asegurar la bola y obligar a que fuera el murciano quien asumiera los riesgos. Carlitos hoy ha estado fallón, perseverando en esos pecadillos que todos le conocemos ya: irregularidad, riesgos innecesarios, despistes en los puntos claves. Para colmo de males, en el segundo set, han aparecido las molestias. Así, no hay Dios: 7-6, 6-2. La penitencia impuesta pasa por corregir esos desajustes con mucho trabajo más mental que físico para que, en la procesión del Mutua Madrid Open, coja carrera oficial hasta la llegada a la parroquia de la hermandad.
Hoy todos divinizan al jutlandio aunque provenga de un país pagano, olvidando que nuestro Alcaraz no es de este mundo y ya ha ganado más de lo que éste jamás ganará en toda su carrera deportiva. La resurrección del danés es importante, no seré yo quien le quite mérito, pero, para mí, es más importante tener Fe, y yo, esa se la profeso a Alcaraz. Lo de hoy, sólo ha sido un milagro.
Para los amantes del Tenis Alcaraz por encima de todos(PERO)Tiene que jugar más centrado,no bajar la guardia y HOY creo le ha perjudicado la precipitación en los golpes . A mí entender. Viva por siempre ALCARAZ y ese Real Madrid que no sabemos a qué juega……