Nadie puede dudar de la calidad tenística del jugador italiano. Nadie en su sano juicio niega que haya llegado a este final de temporada por encima del resto de sus competidores del circuito, ni que haya alcanzado a sus 23 años la madurez que algunos le pronosticábamos desde hace años. Por eso, hoy se ha convertido en Maestro del tenis gracias a su victoria ante el norteamericano Taylor Fritz. Ahora bien, lo que también es cierto, es que en esta temporada, en la que ha explotado todo su potencial, la ATP le ha protegido ante un caso de positivo por doping del que sigue habiendo menos luces que sombras.
Llevamos días viendo como la gente no para de irse de sitios en los que, hasta ahora, estaba muy a gustito. El banco naranja deja de patrocinar el Horizonte de libertad informativa que le proporcionaba Iker. La mitad de los que antes bebían los vientos por ese vertedero de opiniones que era Twitter, ahora lo abandonan porque ven en el X trumpiano la porquería que antes digerían con sorprendente fruición. El Big3 también ha desaparecido de esta edición del torneo de maestros después de más de dos décadas sin perdérselo. Todos acaban marchándose de los sitios. Lamentablemente, hasta los jugadores con revés a una mano, es la primera vez en la historia que han desaparecido de los primeros puestos del ranking y, por ende, de este último torneo del año. El único que ha decidido quedarse en el sitio en el que tenía que estar ha sido Jannik Sinner, ya Maestro del tenis, actual nº1 de la ATP y mejor tenista de la temporada 2024.
Este educado chico colorado ha acabado sacando los colores al resto de participantes en las ATP Finals. No ha perdido un sólo set en toda la semana. En la fase de grupos ya dio cumplida cuenta de Fritz, también por un doble 6-4, así como de De Minnaur y Medvedev. En semifinales arrasó a Ruud en poco más de una hora cediendo sólo 3 juegos.
La final ha sido un calco del segundo partido de la fase de grupos. El servicio de Fritz no ha sido suficiente para desactivar la panoplia de golpes que muestra en cada partido el transalpino. Si a eso le sumamos la estabilidad mental, el orden en su juego y la concentración con la que gestiona todos sus movimientos en la pista, hacen de Sinner un jugador prácticamente invencible en este momento. La sequía de finalistas estadounidenses en el Masters duraba ya casi 20 años, desde que James Blake cayera ante Federer en 2006, y la de un jugador no europeo, desde Del Potro en 2009.
El tenis nos deja hoy un maestro más y un juez menos. Otro que se va a quitar de una sola tacada de ING, de Twitter y de ver partidos del Big3 o de jugadores con reveses a una o dos manos es Carlos Bernardes, el famoso juez de silla brasileño. Tras 40 años dedicado a girar la cabeza de un lado a otro de la red, ha decidido poner el fin a su trayectoria profesional en la final de este Masters Finals, supongo que, para descansar de tantas semanas de viajes y, sobre todo, para poner a salvo su cuello.
Pues si es cierto Sinner es y ha sido durante este 2024 mejor jugador sobre las pistas, aunque algunas pistas en el caso del positivo se quedaron guardadas en algún cajón de ese que supuestamente debía velar y aclarar cualquier circunstancia que pudiera suponer agravio comparativo con otros deportistas de este tenis nuestro, pero al igual que alguien a quien últimamente se le ha preguntado por cierta cátedra, han dado la callada por respuesta ahora, eso sí eludiendo la responsabilidad uno hacia su equipo deportivo y otro/a, hacia los fangos de una ultraderecha, aún necesita que su marido controle más a la justicia, para eximirla de toda culpa y con honores, esto es y será así.