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El jugador británico consigue su primer título ATP sobre hierba, la superficie que mejor se adapta a su estilo de juego. Berrettini, que entró en el cuadro gracias a la opción del ranking protegido, pone de manifiesto que, cuando llega la temporada de hierba, sale lo mejor de su juego y Wimbledon se convierte en su objetivo.


Hace tan sólo una semana que vivíamos la fiesta de la democracia europea con escaso interés de participación y público. Curiosamente, todo ha cambiado cuando ha llegado una Eurocopa de fútbol inflada de equipos y rondas, que se alargan injustificadamente hasta dimensiones mundialistas. Esto sí interesa a una sociedad que confía más en M’bappe que en Macron, en Donnaruma más que en Meloni, e incluso, en Morata más que Sánchez. Para colmo, la decadencia europea se completa con la injustificada dependencia lingüística del inglés en una UE que, tras el BREXIT, sigue manteniéndolo como herramienta preferente de la Europa continental. Esta tarde, un jovencito Draper, ha vuelto a asaltar el corazón del Viejo Continente al imponerse sobre la hierba de Sttutgart ante el condottiero Berrettini.

A la tercera va la vencida. Esto debe andar pensando este jovencito nacido en Sutton hace 22 años, quien tras las derrotas en las finales de Adelaida y Sofia, hoy se ha citado con la victoria, alzándose con el triunfo sobre la hierba de Sttutgart, el primero de su carrera. Pero no siempre los refranes se cumplen. A veces resultan incompatibles, porque, Berrettini, tras sus triunfos en el ATP250 BOSS de la capital de Baden-Württemberg 2019 y 2022 se ha dado cuenta de que eso de «no hay dos, sin tres», no siempre se puede cumplir.

Dos especialistas sobre esta superficie han demostrado que el tenis de verde es muy distinto al rojizo. Con un 80% de acierto en el servicio para ambos, los puntos terminaban demasiado rápido. Las voleas profundas y las derechas ganadoras han sido una constante en un partido lleno de aciertos. El italiano tuvo el acierto de romper el servicio de Draper para asegurar el primer set: 6-3. El partido parecía decantado a favor del romano cuando la segunda manga se tuvo que decidir en la muerte súbita. Pero fue ahí, donde al británico no le tembló la mano y, con una volea certera, puso la igualdad en el marcador.

El tercer set habría de dirimir un vencedor que, como bien ha declarado el romano, se ha decidido por detalles. En estos días en los que está de moda hacer cosas con la zurda, fue Draper quien consiguió meter la pelota en la urna correcta para quedarse con su primer triunfo profesional, en esta ocasión sin acuerdos sospechosos o preocupantes casos de nepotismo.

El Reino Unido ya no pinta nada en la Unión Europea. Inglaterra encadena más de medio siglo sin ganar nada en fútbol, deporte que inventaron. Su palmarés se reduce a un controvertido Mundial, que ellos mismos organizaron. El resto no es más que humo. El tenis también lleva el sello original británico, pero, al menos, Murray ha protagonizado los éxitos que el Big3 iba dejando a su paso. Es por eso, por lo que, la llegada del joven Draper, con un estilo de juego clásico de hierba, supone una bocanada de aire fresco para el tenis británico en el continente. Eso sí, habría que darle una oportunidad a otras lenguas de más tradición, mejor gramática y mayor léxico.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «DRAPER RECLAMA EL PROTAGONISMO BRITÁNICO EN EUROPA»
  1. Buena crónica sobre la victoria de «para mi», no muy conocido Draper.
    Con respecto a la utilización de lenguas europeas muy de acuerdo, aunque con la preocupación que podría suponer que por cualquier tipo de compensación los países utilizarán lenguas/idiomas regionalistas y en esta España tenemos experiencias al respecto.

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