Cerundolo cae en la misma trampa que Musetti para sacar de la enfermería a Djokovic y abrirle la Puerta Grande de la Phillipe Chatrier. El serbio que coqueteaba con la retirada en el tercer y cuarto set, cuando no corría a los golpes ganadores de su rival, pasó a recuperar bolas imposibles en un dramático quinto set. El serbio se cuela en los cuartos de final de Roland Garros tras más de 4 horas y media de épico partido que se suman a otras tantas del pasado sábado en dieciseisavos de final.
Por alguna extraña razón que desconozco, la popular frase «los muertos que vos matáis gozan de buena salud» se le atribuye a José de Zorrilla. Es posible que, desde hoy, se la podamos endosar a Francisco Cerundolo, tenista argentino de 25 años que, a eso de las 19,30 de la tarde parisina, tenía al otro lado de la pista a un moribundo Djokovic que apenas era capaz de moverse por la pista para llegar a su silla de descanso. La sentencia la pronunció el autor francés del s. XVII Pierre Corneille, quien puso de relieve los efectos perniciosos del vicio de mentir, pero lo cierto es que el embustero don Djokovic, con sus excesos e imprudencias, ha acabado creando un personaje que, por momentos, acaba resultando hasta simpático.
Somos legión los que pensamos que esta actitud de doliente en pista perjudica seriamente la imagen del serbio. Su imagen de mejor jugador de la historia, ganada a pulso gracias a sus 24 Grand Slams, no necesita de estas representaciones teatrales, cuyo primer acto ya vivimos el pasado sábado contra Musetti. Hoy, cuando se ha levantado el telón, el serbio ha recitado un monólogo que él sabe como nadie y que acababa con la frase: «6-1». A partir de ahí, la obra de teatro se convirtió en uno de esos sainetes del nivel de los hermanos Quintero: lamentos de problemas físicos, quejas por el estado de la pista y reproches a su box que entretenían a un público que desconocía el argumento de esta ya famosa representación. Hasta el punto que muchos llegaron a pensar que el protagonista moría. Fran Cerundolo aceptaba el duelo del balcánico para asestarle un par de traicioneras puñaladas: 7-5, 6-3. En ese momento, el argentino dio por muerto a su rival y descuidó rematarlo olvidando los consejos que el pistolero italiano, Musetti, le había dado.
La resurrección se ha producido en el cuarto set. Cerundolo se ponía con un break arriba cuando unas pastillas milagrosas, que el médico de Roland Garros le había dado en el cambio de campo anterior, empezaron a surtir efecto. El Lázaro del tenis se levantó no para andar, como el amigo de Jesús, sino para dar su mejor versión de escorzos imposibles y habitual elasticidad de gimnasta. Las pelotas que no corría hacía sólo unos juegos, ahora las alcanzaba sin problemas para sorpresa de su rival. El público más avezado ya conocía el desenlace de la tragicomedia, trágico para el argentino y cómico para el nº1 del tenis. Djokovic volvía a dar la vuelta a un partido que, cualquiera que no hubiera visto antes la obra, hubiera pensado que tenía un final distinto.
Djokovic lo ha vuelto a hacer. Este actor protagonista se mueve como nadie por el escenario del tenis. ¿Quién no quisiera para sí una enfermedad como la de este Novak que siempre garantiza un final feliz? Existen las enfermedades normales, como las que padece Nadal, que empeoran conforme aumenta la duración del partido y las enfermedades «djokovianas», que mejoran juego tras juego para llegar a la sanación total al acabar el partido.
Novak no deja a nadie indiferente. Esta tarde nos ha sorprendido que al principal negacionista deportivo de las vacunas le hayan salvado la vida unas pastillitas milagrosas… ah, y una fabulosa representación de esta obra de doliente perpetuo que Djokovic interpreta como nadie.
Todos los aficionados sabemos que Djokovic es el mejor tenista de todos los tiempos, ahora bien, los teatros del mundo han perdido al actor más grande que jamás nació ??♂️. Siendo así y abundando en que «lo cortés no quita lo valiente» debemos reconocer que el serbio es el mejor tenista que se ha conocido hasta el 2024 y que en muchas generaciones nadie superará, lo que no le exime, de ser un payaso ? con un nivel desmesurado.
Lo que hace Novak además de todo lo enunciado, muestra una falta de respeto a los rivales absolutamente inaceptable.
Estamos atravesando un momento en que las mentiras en la vida, Dan sus frutos.
Nole no necesita cinco días para reponerse de sus supuestas lesiones y mal estar general, unas pastillas de «pócima como la de Asterix», consiguen que recupere TODA su forma física y consiga el resultado que su contrario suponía a su favor.
A los seguidores de este deporte no nos engañan sus, hasta el momento, artimañas que más pronto que tarde se convertirán en verdades, para ese momento ya no será mentira ni cuento, para ese momento será una verdad, que tampoco creeremos.
Cuando en el momento actual de la vida ante una postura muy negada, se sabe que al final será muy confirmada, sin ningún tipo de rubor, siempre habrá una pastilla que de la solución, será la pócima del casi galo/suizo.