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Nunca un partido de primera ronda había congregado tanta expectación como este Nadal-Zverev de esta tarde en la Phillipe Chatrier. Rafa cae derrotado en tres disputadas mangas ante el mejor de los tenistas de la actualidad y deja en el aire su posible retirada del tenis. En cualquier caso, pospone su decisión pero sí asegura su presencia, representando a España, en los próximos JJOO de París que se disputarán en Roland Garros dentro de dos meses.


Ni el reconocimiento de Palestina como Estado, ni la visita de Zelensky a la Moncloa ni, por supuesto, el próximo concierto de Taylor Swift en el Bernabéu, pueden eclipsar la pasión con la que hemos vivido, esta tarde, el Nadal-Zverev de primera ronda de Roland Garros. El ganador de 14 títulos del Grand Slams de la tierra batida ha demostrado que su reconocimiento mundial está más justificado que el de un país gobernado por Hamas, su compromiso con su patria está a la altura del que demuestra el ex-cómico ucranio y su capacidad para movilizar a sus seguidores duplica los de la sobrevalorada diva de la música. Ese es Rafa Nadal, un dios del deporte nacional que se resiste a abandonar la competición de un deporte que le ha dado casi tanto, como él nos ha regalado a todos los aficionados al tenis.

Nadal está acostumbrado a sobreponerse a mil y una adversidad para, casi siempre, salir victorioso de estos lances. Ahora, en la antesala de los 38, se debate en la disyuntiva de luchar contra el paso del tiempo o aceptar la dura realidad. Los años no perdonan, pero Rafa, saca de la derrota de hoy, ante un inconmensurable Alexander Zverev, que ha estado a la altura, que puede volver a poner en problemas a cualquiera y que si la salud le respeta, no se ha olvidado de cómo se juega al tenis.

Los optimistas patológicos empezamos a temblar demasiado pronto, bastó con el primer juego para que Rafa sufriera la primera ruptura del saque. Él mismo, mostraba un rictus serio, cargado de esa responsabilidad de quien no sabe hasta dónde puede llegar. Poco a poco, Rafa fue liberando los nervios y reconociéndose así mismo con sus habituales liftados, pero, un acertadísimo Zverev maltrataba a su antojo a su rival con golpes infinitos al fondo de la pista y derechas paralelas que siempre encontraban espacio en el rectángulo contrario. El 6-3 dejaba clara la superioridad del jugador de Hamburgo.

La segunda manga supuso un cambio en la mentalidad de Rafa. Con un juego más agresivo, le quitó la iniciativa a Shasha y tiempo a sus golpes, a los que se adelantaba con su revés cruzado a dos manos que provocaban el fallo de su rival. Una rotura de servicio en el tercer juego, hizo que Nadal fuera por delante todo el set y defendiera con solvencia los puntos de break del alemán. Pero Zverev está de dulce. Con el servicio de Nadal para apuntarse el segundo set, el germano se sacó de la chistera cuatro puntos extraordinarios que acabaron con las opciones del balear. Todo habría de jugarse en un tie-break en el que Rafa gestionó mal un par de dejadas que sirvieron de menos que las cámaras que les han colocado en las oreja a los jueces de silla.

Hasta en el tercer set, con más de dos horas en sus piernas, Nadal se mostró competitivo. Pronto se adelantó en el marcador rompiendo el saque de su rival, pero, rápidamente, Zverev hizo contrabreak y se adelantó al aprovechar sus opciones de quiebre, las mismas que Nadal desaprovechaba por culpa de los saques de Zverev, que a más de 200 Kms/h resultaban más molestos que beber en botella con los tapones modernos. Un 6-3 ponía el colofón al más grande de cuantos partidos de primera ronda se hayan disputado jamás.

Viéndolo jugar esta tarde, que el manacorí opte por la retirada supondría una pérdida injustificada para el tenis. Su ausencia en el circuito no podría considerarse como una falta normal, sino como una doble falta, de esas que te duelen porque te estabas jugando un punto de partido. Estos días, aprovechando la decisión de Tony Kroos de dejar el fútbol en un momento álgido de su carrera deportiva, florecen los opinadores que afean la decisión de Nadal de alargar su vida tenística basándose en que todo lo que no gane a partir de ahora, resta en su palmarés. Es como si la derrota de hoy, lejos de tener evidentes connotaciones épicas y un mérito considerable, le supusiera al balear la pérdida de alguno de los títulos ya conseguidos.

El Nadal de hoy en nada se parecía al que hemos visto en Barcelona, Madrid o Roma. Poco me equivocaría si dijera que, de no haber tenido esta tarde en frente al gigante alemán, ahora mismo estaría escribiendo maravillas sobre las opciones de Rafa por conseguir el 15º título en París. Bien podría pensarse que antes de llegar a la capital gala hubiera pasado por Lourdes para sanar todos sus males. Nadal ha aguantado a la perfección las embestidas, durante más de tres horas, del mejor jugador del circuito en la actualidad. Únicamente, se podría decir que los once partidos que había jugado Rafa hasta el momento esta temporada, catorce en dos años, le ha pasado factura para estar fresco en la toma de decisiones en los momentos claves del partido. Poco más que colocar en el debe de Rafa.

La pasión de Nadal por la competición y por este deporte está en niveles inalcanzables para la mayoría de los mortales. Las sensaciones del más grande deportista español de todos los tiempos han sido muy emotivas, hasta el punto de cuestionarse la opción de darse una oportunidad más. Eso significa que, si no hay lesiones, Nadal está dispuesto a seguir, y viendo al nivel que ha estado hoy, nadie puede justificar que eso pueda empeorar la increíble carrera deportiva del tenista español. Nadal se niega a dar por concluido el largometraje de su vida tenística porque sabe que sus películas no necesitan de subvención estatal y, además, son aclamadas por un público que está deseoso de leer tras la cita olímpica, eso de: «to be continued».

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «NADAL, Y SU JUEGO, SE RESISTEN A ANUNCIAR SU RETIRADA»
  1. Como bien refiere nuestro admirado articulista, el debate se centra en «la disyuntiva de luchar contra el paso del tiempo ó aceptar la dura realidad ya que los años no perdonan». Es de obligada justicia recordar y ensalzar toda una trayectoria inconmensurable y los valores que a toda una generación ha transmitido de ilusión y esfuerzo. Los méritos que el manacorí ha logrado en su carrera tenística implican un orgullo patrio incontestable. Podríamos relatar listados de parabienes del balear y es justo tenerlo presente. Entre ellos ha sido no sólo llegar a la cumbre del tenis bien jovencito sino lo que todos sabemos que es mas difícil, mantenerse arriba tantos años… por tanto, es sabido que llegar en muy difícil, mantenerse en el cenit casi un milagro y ahora podríamos preguntarnos ¿Cuál es la forma idílica de poner broche final a semejante historia? a esta pregunta cada uno responderemos de un modo distinto. Algunos creemos que la lucha con sus rivales, con sus lesiones, etc son una cosa; la lucha contra el *tiempo* es otra, esta ultima y por el mero hecho de ser humano la tiene perdida. Algunos deseamos un broche final de alturas acorde a su trayectoria pero lo que es indiscutible es que él, se ha ganado el derecho de elegir como será ese final.

  2. Sea cual fuere la decisión de nuestro máximo representante tenistico, bien continuar, bien despedirse de la competicion al máximo nivel, SIEMPRE SERÁ MI RAFAEL NADAL, leyenda viva.

    Todas y cada una de sus épicas victorias y esa otras de transición, dan por si solas a nuestro Nadal, el derecho a tomar el su decisión y, efectivamente su continuidad brinda a sus posibles adversarios el premio de cruzar bolas con la leyenda viva y por ello, que sea el manacori quien decida cuando hacerlo.
    En otros ámbitos de la vida y con menos derecho por sus logros, están aguantando a fuerza de no se sabe que criterio les permite continuar, bueno se sabe pero ellos no lo ven así.

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