Carballés Baena cae en la final del ATP250 de Marrakech ante Matteo Berrettini y no consigue defender el título conseguido el año pasado en la tierra marroquí. El jugador romano pone, de esta forma, fin a dos años de sequía en títulos ATP y regresa al Top100.
Cuenta la leyenda que, en la señorial Salamanca de finales del XVI, referente de la cultura gracias a su prestigiosa Universidad, convivían en cordial armonía lazarillos, licenciados, alcahuetas, clérigos, meretrices, estudiantes, celestinas, bachilleres, pícaros, incluseros, catedráticos y ciegos resabiados. La llegada de la Cuaresma y la Pasión de Cristo suponía un período de prohibición para el apetito desordenado de los instintos más deshonestos. Pasada la Semana Santa, se esperaba con anhelo el llamado Lunes de Aguas, en el que a orillas del Tormes, se reencontraban con gran júbilo y alboroto unos y otras. Esta festividad, que aún sigue celebrándose, marca el momento en el que la ciudad recupera su habitual algarabía de estudiantes, jóvenes y no tan jóvenes, con algunas dosis de descontrol, desenfreno, carnalidad y hasta éxtasis etílico, reprimidos durante cuarenta días. Algo más ha tenido que esperar Matteo Berrettini para recuperar la alegría en su juego y, con ella, la senda del éxito tras un período convulso de lesiones, relaciones tóxicas y malos resultados.
Dos años han pasado desde que el jugador romano levantara su último título sobre la hierba del Queen’s londinense. Desde entonces han sido muchos los reveses que se ha encontrado para recuperar la estabilidad suficiente que le devuelva al circuito con garantías de éxito. Durante este período el jugador transalpino no sólo ha visto como ha sido superado por otros compatriotas en esa lucha interna por ser el sucesor del gran Nicola Pietrangelli. Sinner, Musetti, Arnaldi, Sonego o Cobolli han hecho que la torcida italiana no sólo olvide al finalista de Wimbledon 2021, sino que haya recibido las críticas de la afición, que acusa al romano de dedicarse a cuestiones menos deportivas pero tan agotadoras, o más, que el tenis. La prensa azzurra ha llegado hasta a acusar a Melissa Satta, famosa influencer y expareja de importantes futbolistas del Calcio, de provocarle lesiones físicas. Ahora que se ha confirmado que su relación ha terminado, Matteo aleja las malas influencias y demuestra en Marrakech que, si está centrado, todavía hay mucho tenis en su mochila.
El romano ha participado en este ATP250 de Marrakech gracias a su ranking protegido, lo que no le ha liberado de duros partidos desde primera ronda, como el que le enfrentó a Munar y que tuvo que remontar tras el primer set que cayó del lado del mallorquín. Ronda tras ronda, el ex nº6 del ranking, ha ido ganando confianza en su juego hasta superar con claridad a su compatriota Sonego o el argentino Navone. En la final, Carballés Baena, que defendía título, lo que no supuso un exceso de responsabilidad para el granadino ya que pronto se puso break arriba. Pero Berrettini no estaba dispuesto a desperdiciar la ocasión de confirmar su vuelta al tenis de alto nivel. El contrabreak desactivaba el juego fiable del jugador español, quien tras desperdiciar tres bolas para forzar el tie-break, vio como el italiano se apuntaba el primer set. Demasiado esfuerzo para tan poca recompensa debió pensar Carballés Baena. Ese pensamiento fue el que se apoderó del defensor del título para entregar el partido y el torneo al italiano con un sencillo 6-2.
Mientras tanto, hoy se celebra en la capital universitaria el Lunes de Agua. Berrettini no ha confirmado su asistencia, pero, estoy seguro de que, en el hipotético caso de que decida celebrar su regreso a la vida alegre, nadie le negará un delicioso hornazo a orillas del Tormes. Eso sí, de lo que estamos seguros es de que su juego ha vuelto a la normalidad, como la agitada vida de la Salamanca más culta, pero también más alegre y ociosa.
Excelente noticia es ver cómo se recupera un gran tenista que posiblemente nos dará algún que otro rato de buen tenis… en esta ocasión y lamentablemente, a costa de un español.