Dimitrov-Rune-Brisbane

Han pasado más de seis años desde que Grigor Dimitrov consiguiera el título más importante de su carrera deportiva, Masters Finals de 2017. Desde entonces, hasta hoy, el búlgaro ha atravesado un desierto de éxitos que ha finalizado este domingo de roscones, regalos e ilusiones al imponerse a Rune por 7-6, 6-4 en la final del ATP250 de Brisbane.


Corría el año1968 cuando un tal Ron Hubbard, fundador de la iglesia de cienciología, tuvo la osadía de crear un instrumento electrónico con el fin de estudiar si los tomates sufrían cuando eran seccionados en rodajas. Como era de esperar, cuando se hacen estudios de tamaña hondura científica, el resultado fue absurdo al llegar a la conclusión de que las verduras gritan mientras son cortadas. Nadie duda de la ingente cantidad de investigaciones y estudios disparatados que se encargan a Universidades y prestigiosos centros docentes con la única intención de evidenciar la crisis de sentido común que padecemos en el género humano. Una vez más, el tenis nos ofrece su botón de muestra para que comprobemos que se mueve con los mismos hilos que la vida fuera de las pistas. En la central del Queensland Tennis Centre de Brisbane han salido hoy a jugar la final de un ATP250 dos jugadores pertrechados con gorras que estratégicamente se han colocado al revés, negando, de esta forma, el firme propósito para el que fueron creadas: mantener la luz solar lejos de los ojos. Voilà un nuevo ejemplo del sin sentido que padece la sociedad actual.

Independientemente de esta estética de skater trasnochado, Dimitrov empieza a devolverle al tenis un poco de los talentos que Dios le ha dado. Llamado a ser uno de los sucesores de Roger Federer, el búlgaro se ha quedado en un simple prototipo del deportivo suizo. Estéticamente, su tenis emana arte desde la punta de las zapatillas hasta la última cuerda de su raqueta. En Brisbane, más de seis años después de su último y más importante triunfo, Dimitrov recupera la senda del éxito. El final de la temporada de 2023 ya anunciaba una madurez exitosa. El búlgaro, ya metido en la treintena, se postula como un valor aún aprovechable capacitado para repetir éxitos como los de 2017 (Masters Finals, ATP Master1000 Cincinnati y nº3 del ranking ATP).

En el primer torneo de la temporada 2024 ya se ha deshecho de todo un Top10 como Holger Rune. El danés, llamado a ser uno de los dominadores del circuito en los próximos años, hoy se ha visto superado en todo momento por la seguridad y eficacia de un renacido jugador que lleva años soportando la presión de aquellos que son llamados para las grandes gestas y no tienen una cabeza bien cubierta…, con la gorra colocada al derecho.

Siempre he desconfiado de los elementos ornamentales inservibles, esos objetos que no aportan nada sensato a la escena en la que han sido colocados. Ni las gorras con la visera para atrás, ni un ministro de consumo comunista, ni la fruta escarchada en los Roscones de Reyes están aquí para anunciar la presencia de vida inteligente en nuestro planeta. La Navidad acaba y Dimitrov vuelve…, quizá porque Rune también equivocó la función primigenia de su gorra.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «EL BÚLGARO SE CUBRE DE GLORIA»
  1. Absolutamente de acuerdo en todo exceptuando un matiz. La fruta escarchada en los Roscones de Reyes, es un aporte indispensable en semejante manjar.

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