Nadal Brisbane

El jugador español vuelve a abrir un paréntesis en su proceso de recuperación al anunciar su ausencia del Open de Australia. Las molestias que aparecieron al final de su partido ante Thompson se han convertido en un micro desgarro muscular. Nadal sigue ilusionado con recuperar su mejor nivel tenístico con el objetivo puesto en la temporada de tierra batida. Es la decimosexta ocasión en la que el balear se pierde un Grand Slam en su carrera.


Hace tan sólo unos días presenciaba, con preocupación, la impactante imagen de los Campos Elíseos abarrotados de gente que, armada con sus teléfonos en la mano, esperaban la llegada de este 2024. La estampa dejaba en evidencia la terrible falta de relaciones que asola la sociedad actual: una muchedumbre de cuerpos aislados, sin interacción alguna entre ellos, únicamente empeñados en grabar sus vidas en una pantalla. Este preocupante paisaje de almas en pena, que cada día es más frecuente en todos los ámbitos por los que nos movemos, aleja a las personas de su verdadera realidad. La deshumanización, la falta de esfuerzo por querer agradar a los demás y el uso excesivo de la tecnología para beneficio de lo inmediato, ha ido abandonando el culto al esfuerzo como garantía de superación de los aspectos más personales de uno mismo. Por eso, resulta especialmente motivador recurrir a ejemplos como el de Nadal y su enésima recaída en Brisbane. Alguna excepción debía haber entre los homínidos que habitamos este planeta. El balear prefiere empuñar su vida sin móviles de por medio y exprimirla hasta que no quede una gota más de tenis. Conoce perfectamente que su carrera está llegando a su final, pero esta realidad no le impide seguir luchando por sus sueños.

Dentro de pocos días se cumplirá un año desde que una lesión en el psoas ilíaco le apartó del circuito. La receta de McDonald le provocó una úlcera muscular de la que le ha costado salir, previo paso por el quirófano. En Brisbane ha vuelto mostrando las mejores sensaciones que, hasta los más optimistas, podían soñar. Lo que no estaba en su guion es que un nuevo contratiempo, en forma de desgarro, frenara en seco su vuelta a las pistas. Es posible que si en su duelo de cuartos de final ante Jordan Thompson hubiera aprovechado alguno de los puntos de partido de los que dispuso en el segundo set, no hubieran aparecido estas molestias. Pero, de elucubraciones no se ha forjado la carrera de Nadal y lo que queda claro, tras su vuelta al circuito es que calidad e ilusión no le faltan. A sus 37 años ha demostrado que tiene nivel para seguir peleando por todo y contra todos, pero el físico necesita más rodaje para aguantar partidos de larga duración.

Nadal ha anunciado que no estará en el cuadro del primer Grand Slam de la temporada, pero lejos de verlo como una señal que dirija su itinerario hasta la casilla de salida, el mallorquín lo voltea una vez más para marcarse nuevas metas que llenen su día a día de justificaciones que le obligan a seguir trabajando. Hasta en 16 ocasiones ha faltado durante su carrera a la cita de un «grande». El Open de Australia es el último de una larga lista que empezó con el Roland Garros de 2003 por una lesión en su codo derecho. Aunque difícilmente vuelva a levantar el trofeo de otro de los Grand Slams, Rafa no cede en su empeño de, al menos, retirarse con una raqueta en la mano.

En el diccionario Nadalesco sigue sin aparecer el verbo pronominal «rendirse». Su incapacidad para conjugarlo resulta admirable. Ahora rediseña su vuelta alejado de lamentos y con la mente enfocada en saltarse la gira austral y regresar en su querida tierra batida. Existe alguna posibilidad de que reaparezca en los Master1000 de Indian Wells y Miami a principios de marzo, pero a buen seguro, hará de ellos una preparación para sus objetivos de temporada, como lo iba a ser hasta hoy mismo, el Open de Australia. Porque no debemos despistarnos de la realidad de Nadal en 2024. Si el de Manacor vuelve a las pistas es para competir al máximo nivel, intentar asaltar de nuevo Roland Garros y representar a España en la cita olímpica. Esa es la motivación de este Ave Fénix del tenis que enamora a toda la afición por su compromiso, trabajo y capacidad. Él sí es un ejemplo a seguir para esta decadente sociedad.

Nadal está dispuesto a demostrar que la vida deportiva que ha vivido tiene mejor resolución que un puñado de píxeles y que no está nada mal enfocar la realidad prescindiendo de tecnologías que nos alejan de lo que el paso del tiempo nos pone por delante. El mejor deportista español de todos los tiempos no está dispuesto a que alguien prepare un reportaje sobre lo que fue su carrera profesional, que será visto en Netflix por millones de espectadores, en los que no aparezca un capítulo final titulado «Nadal volvió a intentarlo, tras su maltrecho 2023, hasta que su físico dijo basta». Ahora hubiera preferido que los Reyes le trajeran carbón antes que este nuevo revés, pero el sabe más de trabajo que de pociones mágicas. Nadal se enfrenta a su realidad de hoy sin pantallas de por medio, cogiendo la situación por los cuernos, por eso, todo el mundo sabe que su tenis tiene muy poco de virtual y mucho de verdad.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

3 comentarios en «NADAL HABÍA PEDIDO ARCILLA PERO LOS REYES LE TRAEN CARBÓN»
  1. Buena crónica sobre este, nuestro tenista de épicos enfrentamientos que, sigue intentando poner toda maquinaria corporal en óptimas condiciones para competir, efectivamente es un ejemplo a seguir que, ante estas incidencias, trate a base de su esfuerzo, conseguir llegar a esos eventos que darán con su final tenistico con, y es mi deseo, las mejores sensaciones, vamos!!!!

  2. Estupendo artículo, Fran. Cuando Rafa anunció su retirada temporal hasta éste 2024 yo pensaba que no volvería a jugar, ya que era muy difícil incorporarse a la alta competición con los » morlacos» que hay hoy en día en el mundo tenístico, Rune, Sinner, Alcaraz, Zverev, Tsitsipas, Medvedez, etc, etc, y el rey Supremo Djokovic, y por su edad y su maltrecho cuerpo. Pero ahora he caído que tiene 2 sueños antes de retirarse: Roland Garros y las Olimpiadas. Y a bien seguro, que su calendario estará supeditado a estos dos eventos. Ojalá llegue en condiciones para, por lo menos, levante la Copa de los Mosqueteros, pero lo veo difícil porque el Miura Carlitos tiene pinta de arruinar las ilusiones de Rafa.

    1. Buenos días Fran,a mí poco entender creo que ni las mejores plumas de éste MUNDO MUNDIAL pudiesen hacerte sombra con éste ARTICULO y describir como vives lo que escribes. Cuanto daría porque Nadal pudiese leer éste Artículo. Enhorabuena

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